EDUARDO MANOSTIJERAS
El bombardeo constante a través de los medios de comunicación provoca sensaciones de inseguridad al ciudadano de a pie, sobre todo cuando escucha que si la prima de riesgos se desboca o que la rentabilidad de los bonos españoles esta alcanzando niveles insostenibles… ¿qué ha pasado esta noche en el mundo que no sepamos para que la cosa aún esté más jodida?
¿Estamos pagando la actitud proteccionista, como ya pusieron en su día de manifiesto los agentes económicos, y se vislumbra una obstrucción de los flujos comerciales, consiguiendo con todo ello un alza de los costes de los productos importados y una merma de la capacidad competitiva, entre otras?
¿Será porque el euro todavía continúa bajo amenaza y no se han tomado las acciones adecuadas, que respalden a los países en situaciones más precarias? ¿O bien porque el volumen de negocio de la deuda pública está cayendo en picado y salvo el BCE, la mayoría de los inversores quieren vender, pero no comprar?
Y si a los datos del Instituto Nacional de Estadística, que confirma que la economía española se estanca al registrarse un crecimiento del 0,0 % del (PIB) en el último trimestre, añadimos que Carlos Usabiaga, catedrático de Economía, en su informe “Macroeconomía y mercado de trabajo en España”, confirma una recuperación, solamente, si vamos de la mano de la UE y conseguimos vincularnos económicamente con los países emergentes u otras economías en situación de bonanza económica.
Solo así –dice Usabiaga– podríamos alcanzar unos niveles de competitividad en los mercados de bienes, servicios y trabajo, suficientes para alcanzar unas cifras de crecimiento aceptables.
El asunto, como ponen de manifiesto diversos analistas, pudiera resultar apasionante, pero no por ello menos preocupante, ya que desde una perspectiva política, económica e institucional cualquier decisión en este sentido afecta directa o indirectamente al ciudadano, pudiendo mermar su poder adquisitivo, recortar sus prestaciones sociales o incrementar sus impuestos sin olvidarnos del deterioro del mercado laboral.
De cualquier modo, no todo son recortes, ya que este año la Lotería de Navidad nos anima a soñar anunciando un incremento de premios bajo una estética muy navideña, curiosamente al son de la música de la película “ Eduardo Manostijeras”.
