Tras la dimisión de once de los quince miembros que permanecían en el pleno de la Cámara de Comercio de Ferrol, la Xunta ha de adoptar medidas. En este momento, oficialmente quedan cuatro vocales y, según la información recogida por este diario, los esfuerzos de la Dirección Xeral de Comercio se centran en ver si sería posible constituir con ellos un comité ejecutivo que pueda seguir llevando el timón de la entidad. La cuestión pinta complicada, no obstante, teniendo en cuenta que algunos de estos vocales llevaban meses sin acudir a las reuniones, una circunstancia que habría justificado su baja y que, a priori, no ofrece grandes esperanzas sobre su implicación.
Desde la Dirección Xeral de Comercio, dependiente de la Consellería de Economía e Industria, no se contestó ayer a este diario sobre sus previsiones para hacer frente a esta crisis en el organismo.
Preguntado al respecto, el concejal de Economía del Concello de Ferrol, Alejandro Langtry, lamentó ayer la decisión adoptada por el equipo de Ana Prego, considerándolo “un varapalo para la ciudad” tanto por lo que significa para FIMO como para la propia Cámara y sus trabajadores.
Según comentó, se van a estudiar las posibilidades que existen de mantener un núcleo de gobierno sin recurrir al nombramiento de una gestora y la posterior convocatoria de elecciones.
Tal como se informaba ayer, la situación financiera de la Cámara es catastrófica toda vez que ha de devolver una ayuda de 1,9 millones de euros a Industria y carece ya de liquidez para hacer frente a las nóminas. n
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Redacción




















