
El comité intercentros de Navantia mantuvo ayer en Madrid la primera reunión con el presidente, José Manuel Revuelta, desde que el pasado día 21 el máximo responsable de la SEPI, Ramón Aguirre, anunciase en el Congreso un plan de competitividad que incluirá, entre otras medidas, un ajuste salarial. El encuentro no sirvió, sin embargo, para aclarar los contenidos concretos de ese plan y la parte social extrajo como única conclusión positiva la intención de abrir un calendario de negociación.
El presidente del intercentros, Ignacio Naveiras, valoró la disposición al diálogo pero advirtió de que los trabajadores no renuncian a las movilizaciones. De hecho, a lo largo de esta semana se celebrarán asambleas parciales en los astilleros para acordar nuevas protestas que, como las últimas, se desarrollarán simultáneamente en todos los centros de trabajo.
sin clarificar
Los representantes de los trabajadores reclamaron con insistencia, en la reunión, que se clarifique el contenido del plan de competitividad y los conceptos en los que se prevé ahorrar costes para ganar competitividad, sin resultado. En palabras de Ignacio Naveiras, “se puede pedir un esfuerzo a los trabajadores, pero habrá que hacerlo teniendo claro cuál es el futuro de la compañía, hacia dónde vamos”.
Los responsables de la compañía incidieron en el problema de competitividad que consideran que tiene Navantia y entraron a analizar en detalle cuestiones como el absentismo laboral. La parte social insistió en que los costes laborales no son, en todo caso, los que lastran la productividad de la empresa y reiteró que en el reciente concurso convocado por Noruega para la construcción de un buque logístico siguen en liza, después de que se descartase la opción de Navantia por su alto presupuesto, otros astilleros con salarios más altos. “Otra cosa es que sean más eficientes –señaló Naveiras–, pero eso es una responsabilidad de la dirección”.
carga de trabajo
También lamentó el comité de empresa que la reunión de ayer no trajese ninguna novedad en cuanto a la búsqueda de nuevos contratos. “La carga de trabajo es el mejor convenio que podemos tener”, señaló Naveiras, que recordó el vacío de ocupación que viven los astilleros de Cádiz y la situación ya muy preocupante que afecta también a los de Ferrol, con solo unos meses por delante de actividad en el segundo LHD australiano.
Con respecto al flotel de Pemex, la empresa se limita a reafirmarse en que el contrato existe y es válido, sin aportar ninguna fecha para el inicio de los trabajos. La última referencia en este sentido, por tanto, sigue siendo la intervención del presidente de la SEPI, Ramón Aguirre, en el Congreso y su afirmación de que se cortará chapa antes de que acabe el presente año.
La situación aboca a los trabajadores a continuar e intensificar las movilizaciones para “seguir presionando a los políticos”, señaló Ignacio Naveiras. Los comités tienen previsto mantenerse en la misma estrategia que han seguido durante los últimos dos años y que ha servido entre otras cosas, en su opinión, para mantener abierta la opción del dique flotante.




















