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“Mi hija, de un mes y medio, es la bebé sobreviviente de la que tanto se habla”

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Familiares y amigos acudieron ayer a la vivienda de Yéssica Medina Castañé y su esposo Daniel Castro Pinzón, de 32 y 34 años,  en la avenida de Vigo de Ferrol, para interesarse por su estado y el de sus hijos, que lograron sobrevivir miligrosamente al trágico accidente registrado en Santiago. A pesar de las lesiones que presentan –en el caso de la chica muy dolorosas– la familia da gracias a Dios por la nueva oportunidad de vivir que les ha dado a todos.
La pareja regresaba de visitar la Warner, en Madrid, con sus dos hijos –Carlitos, de siete años y Teresita, de un mes y medio– y   viajaba en el vagón número 2 del tren Alvia, que fue el que que, tras dar varias vueltas de campana, se incendió.
“No nos dio tiempo a darnos cuenta de lo que estaba pasando –relata Yéssica–, estábamos comentando que el tren corría mucho y al llegar a la curva nos fuimos todos de lado, se fue la luz y empezamos a sentir golpes y golpes, hasta que el tren se paró. Puede que fueran segundos, pero a mí me pareció una eternidad”. “Yo quedé debajo de algo, no se si era una mesa o los asientos, porque el vagón quedó con el suelo en el sitio del techo, con mi niñita en los brazos, y no pude reaccionar hasta que mi hijo comenzó a gritar. Después empezó a llorar la niña desesperadamente y yo seguía sujetándola”, dijo, añadiendo que fue un milagro que Teresita esté viva y no le pasara nada, salvo unos hematomas en un costado.
 Un pequeño hueco provocado por la rotura del vagón posibilitó que Daniel saliese al exterior, sacase al niño y después a la bebé, que puso en brazos del pequeño, para acto seguido levantar en volandas a su esposa, que estaba herida, y alejarla de aquel horror. Todo esto con una gran celeridad, porque cuando la familia aún estaba dentro en el exterior del vagón número 2 ya había fuego.
Según recuerda Yéssica, como compañeros de viaje iban una pareja de ancianos que iban para Santiago, con los que habían estado hablando durante el camino. El hombre murió en el acto y la mujer sangraba muy abundantemente, por lo que Daniel solo pudo ponerla de lado para que no se ahogase con la sangre. “Fue horrible no poder ayudar”, manifiestó Yéssica.
Los cuatro miembros de esta familia de Ferrol fueron trasladados en ambulancia al hospital Clínico de Santiago. Los niños recibieron asistencia en Pediatría y Yéssica y David en Urgencias. La joven tiene un esguince en un pie, una brecha en la cabeza y la espalda llena de hematomas. Su esposo también presenta alguna magulladura, al igual que la bebé, y el niño tiene un corte en una mano. Todo un milagro, como ellos mismos aseguran y celebran, tras regresar a su casa ayer por la mañana. Lo hicieron en el coche en el que fueron a recogerlos la madre y un tío de Yéssica, quien, por ahora, dice que no quiere saber nada del tren.

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