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Ferrol

Megasa mantiene una reserva total sobre su situación y el plan de futuro

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Megasa, la primera siderúrgica gallega, ha mantenido siempre una férrea política de opacidad frente a la sociedad en la que está enclavada y su propia plantilla. La compañía no contesta preguntas de los periodistas, que desde hace años excusan hacerlas, y tampoco facilita la información que le requieren los representantes sindicales con la ley en la mano. Eso explica que unos días después de que lanzase la amenaza del despido colectivo todavía nadie sepa cómo ni por qué.
Algunos medios dan por hecho que Megasa plantea el despido por lo mismo por lo que lo hace Alcoa, compañía que ha salido perjudicada en la subasta de la interrumpibilidad realizada en noviembre. La siderúrgica de Narón podría estar entre las 113 compañías españolas que han podido acceder a alguno de los paquetes de suministro, pero al comité de empresa no le consta. El máximo representante de los trabajadores, Carlos Bascoy, explicó ayer que no hay ninguna información al respecto por parte de la empresa, por lo que a estas alturas solo es posible hacer cábalas sobre sus verdaderas intenciones.
En el verano de 2013, Megasa sí habló claro. Lanzó un órdago al Gobierno a través de los trabajadores cuando les comunicó que cerraría la planta de Narón en el caso de que se mantuviese el nuevo sistema tarifario de la ininterrumpibilidad, que le perjudicaba frente a sus competidores. Aquella amenaza se diluyó en el tiempo y lo cierto es que la siderúrgica ha vivido más de un año en ese régimen produciendo y vendiendo con normalidad. De ahí que la llamada del pasado miércoles para negociar un despido colectivo –figura que implica al menos la rescisión del 10% de los contratos– y la modificación sustancial de las condiciones laborales cogiese desprevenidos a los trabajadores.
El comité ha tenido que lidiar con la opacidad de Megasa antes y lo sigue haciendo ahora, a tenor de lo que explica Carlos Bascoy. La parte social tuvo que ir a los tribunales recientemente para que una sentencia judicial obligase a la dirección a proporcionar datos sobre la subcontratación. Pese a ello, la compañía se resiste a cumplir y este mismo viernes habrá una vista para reclamar la ejecución de lo dictado.
Bascoy señala que entran diariamente en la siderúrgica naronesa unos 92 trabajadores de auxiliares y que son unas 16 las compañías que subcontrata habitualmente Megasa. El comité asegura que la principal está desviando tareas que antes realizaba la plantilla propia a firmas externas, un argumento que quiere armar con datos más detallados precisamente cuando va a sentarse ante la dirección para hablar de su pretensión de aplicar despidos. La parte social no entregó hasta ayer a las seis de la tarde el nombre de los miembros de la mesa de negociación y está pendiente poner fecha a la primera reunión.
La plantilla de Megasa en Narón está ahora formada por 169 trabajadores, 66 menos que en el año 2008. En los últimos cuatro ejercicios la siderúrgica naronesa ha multiplicado sus exportaciones, que representan ahora más del 75% de su facturación, principalmente a países del norte de Europa.

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