
Las lluvias de las últimas semanas, más persistentes a finales del mes pasado que en estos momentos, han reducido sustancialmente el índice de salinidad del agua de la ría y, en consecuencia, ha aumentado la mortalidad de determinados moluscos bivalvos en algunas zonas, principalmente las del fondo, debido a los aportes de agua dulce del río Xuvia.
La situación, sin embargo, ha mejorado en las últimas jornadas, sobre todo con respecto a la segunda quincena de enero. Entonces, la salinidad bajó hasta los 7 gramos por cada litro de agua –situación que no se repetía en la ría desde el año 2001–, cuando lo habitual es cinco veces más (35), si bien en invierno esa medida estándar puede oscilar entre 25 y 30. Ayer mismo, según confirmó el biólogo de la cofradía de Barallobre, Joám Luís Ferreiro, era de 25 gramos, dentro de los estándares de normalidad
No todas las especies de moluscos bivalvos tienen la misma resistencia a la desalinización del agua. Entre las almejas, las más resistentes son la japónica y la fina, mientras que en el lado opuesto se sitúan, además del berberecho, la rubia –bicuda– y la babosa, que es la que más se extrae en la ría de Ferrol. En autorizaciones de otros estuarios, la situación llegó a ser todavía peor, como en Miño, donde la salinidad no llegó ni al 1%.
Las precipitaciones también pueden tener un efecto negativo sobre el marisco de la batea, puesto que el agua dulce, al pesar menos que la salada, tiene una presencia más superficial, en la misma lámina de agua donde se ubican estas estructuras.




















