
Operarios de la empresa Copcisa apuran estos días los últimos flecos de la rehabilitación del Pazo da Marquesa en San Sadurniño que quedará finalizada en las próximas semanas, con cuatro meses de retraso con respecto a los plazos iniciales. La obra, valorada en más de medio millón de euros financiados por el Ministerio de Cultura –500.000– y el Concello, es la segunda a la que se somete el edificio y se centró especialmente en el acondicionamiento de la zona interior en la que el abandono de los últimos quince años se hizo más evidente.
La edificación está construida en torno a un claustro central que recuerda a los patios andaluces más característicos del sur de España y donde la presencia de azulejos –en blanco y azul– evidencian la introducción en el mismo de elementos impropios de la arquitectura tradicional gallega. Este es el eje vertebrador de un inmueble que el próximo año, según las estimaciones del alcalde, Secundino García, albergará las dependencias municipales.
Con vistas a su uso, en la planta baja se habilitó el salón de plenos, una estancia forrada en madera de pino que será equipada con un sistema audiovisual en el que se incluye la megafonía, un proyector de vídeo, tomas de audio y mismo una cámara que permitirá grabar y transmitir los plenos a través de internet.
Las futuras dependencias del consistorio contarán con una sala específica para albergar el archivo municipal, una de las grandes carencias del actual consistorio. En este espacio, con una altura inferior al resto de las salas, ha sido posible la conservación de las vigas originales el antiguo pazo de roble y castaño.
Y es que una de las premisas de la rehabilitación del inmueble fue el mantenimiento no solo de la distribución del mismo, sino también de la conservación de los elementos originales. Así se mantuvieron no solo las vigas aptas para su conservación, sino también parte de la galería, las ventanas e incluso los vestigios de los antiguos interruptores de la luz.
Desde la entrada, se accede a la segunda planta a través del ascensor o de las escaleras primigenias donde se hace más evidente el origen noble de la edificación. Se trata de una infraestructura a base de piedra de Toelo, característica de la zona de Moeche, y una de las piezas que mejor ha soportado el paso del tiempo. Las dependencias superiores, de uso administrativo y vertebradas en torno a la galería, albergarán en diferentes estancias las oficinas de atención al público, servicios técnicos y sociales, Alcaldía y diferentes salas de reuniones para el uso de los concejales. Se trata de espacios diáfanos presididos por grandes ventanas que otorgan un gran protagonismo a la luz.
La demolición del ala oeste del edificio anexo le ha dado mayor protagonismo al inmueble centenario. En un primer momento se contemplaba la creación de una pasarela de conexión que finalmente se cayó del proyecto por su alto coste, según aclaró el regidor.
Una vez certificada la obra se procederá a su equipación, para lo que el Concello ya cuenta con una partida de la Diputación por valor de 140.000 euros. El siguiente paso será la recuperación del antiguo colegio de las monjas, que albergará una escuela infantil y un vivero de empresas y para el que la administración local ya cuenta con una partida de 350.000 euros –200.000 del ente provincial y 150.000 de fondos propios–. A la espera de los documentos pertinentes, García estima llevar el inicio del expediente al próximo pleno municipal.




















