Los trabajadores de Transportes Ramos Piñeiro se vieron ayer obligados finalmente, después de dos días, a retirar los coches que tenían correctamente aparcados a las puertas de la sede de la empresa y permitir así la salida de los camiones de matrícula rumana que habían entrado en la noche del miércoles para descargar mercancía. Según explicaron los trabajadores, agentes de la Policía Local de Narón acudieron con un escrito del Consulado que les obligaba, en caso de negativa de los propietarios de los coches, a retirarlos llamando a la grúa.
Tal como se ha venido informando, los 35 trabajadores de Transportes Ramos Piñeiro recibieron el pasado 1 de febrero la comunicación de que estaban en situación de “permiso retribuido con carácter indefinido” hasta que la administración concursal decidiese su despido. Los afectados, que desde entonces permanecen concentrados ante la fachada de la firma, denuncian que esta está desviando la ocupación a otras empresas constituidas por familiares del propietario, como una maniobra para prescindir de los empleados fijos y contratar a conductores autónomos.
La empresa adeuda diferentes cantidades, entre 2.000 y 4.000 euros, a los trabajadores. En los pasados días se celebró un acto de conciliación ante el SMAC en el que los empleados no alcanzaron un acuerdo con la firma.






















