
El gobierno local aseguró ayer que, conjuntamente con la empresa adjudicataria de la reparación de viales de la ciudad –Misturas SL, que cobrará 1,2 millones en los próximos dos años– está “acelerando al máximo posible” los trámites para poner en marcha el servicio. Exactamente la misma postura anunciada el día que se rubricó el convenio entre las partes, el pasado 15 de enero. A la espera de que comiencen los trabajos –algunas fuentes apuntan a que podría ser cuestión de pocas horas– los conductores que inevitablemente pasan sobre alguno de los socavones que se localizan en viales del municipio continúan denunciando el estado de las calles y, en algunos casos, hasta al propio Concello por los daños ocasionados. Y mientras, varios talleres que en la zona se dedican a la venta y reparación de neumáticos confirman un incremento considerable de la actividad en los últimos meses debido a los problemas que presentan numerosos viales de la ciudad.
“Últimamente llegan muchos más coches con roturas de ruedas, llantas y desalineado de direcciones, porque como cojas uno fuerte el alineado se estropea fijo”, asegura el propietario de un taller de la ciudad. Y el problema puede suponer un gasto, que, como mínimo, ronda los cien euros, según apunta. Los problemas se agravan con la lluvia, cuando el agua cubre los baches e impide ver las considerables dimensiones de algunos de ellos. En algunos casos esquivarlos es todo una odisea, llevando a los conductores a invadir el carril contrario para evitarlos.
En ocasiones se tramitan las pertinentes denuncias, pero no en todos. El proceso es lento y costoso. Más que antes. Así lo asegura el dueño de un taller, que recuerda que hace unos años una compañía de seguros se hacía cargo al momento, pero ahora son los seguros de los automovilistas los que deben medírselas con el Concello.
Y eso mismo es lo que hará José Luis Esclusa, un ciudadano que el pasado miércoles circulaba con su vehículo por la calle Rochel, en la esquina con Españoleto, cuando pasó por encima de la reja que cubre los registros de paso del agua. Esta se levantó y le ocasionó un serio problema. El alcance está todavía sin valorar oficialmente, pero a simple vista, en el taller, le confirmaron sus peores sospechas, tras ver el vertido que el vehículo dejó al desplazarlo. “Está roto el cárter y posiblemente el motor”, le dijeron. Ahora será un perito quien valore los daños ocasionados y el Concello quien tendrá que dar cuenta del atestado emitido por los agentes policiales tras el incidente. Ayer mismo, tal como denunció el propio afectado, la tapa seguía colocada pero amenazando con provocar accidentes similares.




















