
La ruptura en identificación de roles masculinos y femeninos y cuestiones todavía más importantes como la violencia de género deben trabajarse desde la infancia a través de la coeducación.
Desde el área de Igualdad del Concello, que dirige Verónica Casal, se han potenciado una serie de actividades destinadas a diferentes edades pero todas ellas encaminadas a acabar con los estereotipos y a luchar contra la violencia de género.
Así, a lo largo del último trimestre de año los centros educativos han sido los espacios de actuación, teniendo en cuenta que funcionan como agentes transmisores de valores y actitudes. “Os-as”, para niños de Infantil; “Cambiando de conto”, para Primaria o “E ti de que vas”, para Secundaria son algunos ejemplos de programas que ya se han desarrollado durante el presente curso escolar.
Pero aunque los niños son los principales destinatarios de este tipo de actividades, también los adultos deben reflexionar y educarse en estas temáticas. En este sentido, el programa “2x1” ha tenido un importante éxito.
Se trata de una iniciativa que pretende deconstruir roles y estereotipos de género. A través de talleres con sesiones semanales, los participantes –parejas con algún tipo de vinculación afectiva– descubren que todos pueden hacer las mismas cosas. Cocina creativa, música y movimiento, liberación de estrés, dinámicas de conocimiento, sexualidad y erótica o cinefórum son algunos ejemplos de las actividades para adultos del área de Igualdad.
violencia de género
Un aspecto que el gobierno local no quiere descuidar es la lucha y la información para acabar con la violencia de género. En este sentido, el área de Igualdad ha ideado un programa de cuentacuentos a través de los que se trabaja con toda la familia. Las asociaciones de vecinos han sido los espacios elegidos –se llevaron a cabo a lo largo del mes de noviembre, en torno a la conmemoración del Día contra la violencia de género– para estos actos, que acercaron a los más pequeños a esta problemática. Los actores encargados de las funciones apuestan por un enfoque positivo a la hora de abordar contenidos como la violencia de género o la desigualdad, reforzando los aspectos valorables de una buena práctica por encima de las consecuencias negativas de su ausencia.






















