
El recuerdo de Isidro Silveira se convierte en un partido de fútbol a través del duelo que el Racing que presidió durante los últimos veinte años y la Arandina sostienen esta tarde –18.00 horas, A Malata–. El adiós del que ha sido el timón de la sociedad anónima deportiva ferrolana en las últimas décadas ha solapado todo lo que rodea un choque que en realidad se convertirá en un homenaje a una persona que, más allá de sus logros deportivos al frente de un club como el ferrolano, ha destacado por dejar un poso por su manera de ser y por el carisma y las personalidad que caracterizaban todas sus acciones.
El fallecimiento de Isidro Silveira pone fin a una de las etapas más brillantes –si no la más– del club ferrolano, a punto de llegar a su centenario. Así que, a partir de ahora, la entidad de la ciudad naval tendrá que encontrar el camino para mantenerse en unos niveles similares a los de las temporadas precedentes. Será la manera de darle una alegría a una ciudad en permanente crisis, en busca de referencias de las que sentirse orgulloso ahora mismo.
FUTBOLÍSTICO
Pero, al margen de todo lo que rodea al fallecimiento de Silveira, el partido de hoy tiene un importante significado futbolístico. Con él acaba la primera vuelta liguera y a él el cuadro verde llega después de tres jornadas sin perder, lo que lo ha sacado de unas posiciones de peligro en las que estuvo hasta no hace demasiado y que todavía están relativamente cerca. Así que la intención de la escuadra de la ciudad naval es la de obtener un triunfo que deje a seis puntos de distancia al que ahora es un rival directo por conseguir la permanencia y, seguramente, ampliar la ventaja con las cinco últimas posiciones.
Para ello, el cuadro verde actuará con las bajas de José Cruz –sancionado– y Pablo Rey –lesionado–, pero con la intención de ofrecer lo mejor de sí mismo para rendir su tributo al presidente que se ha ido y, de paso, para tener unas vacaciones tranquilas.









