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Ferrol

El “Príncipe de Asturias” vuelve a casa para cerrar su ciclo operativo

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El portaaviones “Príncipe de Asturias” culminó ayer su última navegación amarrando temporalmente, serán apenas unos días, en el muelle de la estación naval de A Graña, tras completar las 570 millas náuticas que ha cubierto desde Rota, de donde salió el pasado miércoles tras la ceremonia oficial de despedida presidida por Felipe de Borbón.

Con esta travesía, el buque insignia de la Flota hasta la entrada en servicio del LHD “Juan Carlos I” regresa al lugar en el que se construyó, en la década de los años 80 del siglo pasado, para concluir su vida operativa y completar el proceso de desactivación y baja definitiva de la Lista Oficial de Buques de la Armada que desembocará inevitablemente en su desguace.

El portaeronaves llegó a Ferrol con aproximadamente la mitad de la dotación habitual, unos 220 tripulantes, y, si no se producen cambios sobre el calendario inicialmente previsto, quedará reducida a una pequeña guardia de custodia, no más de una quincena de personas, en marzo, una vez se haya desembarcado diverso material, como planos, repuestos o equipos necesarios para esta última navegación.

Todo este equipamiento, así como otro tipo de bienes muebles, serán clasificados según su utilidad, en un proceso que se prolongará probablemente hasta finales de junio. Aquellos que la Armada considere que todavía pueden ser aprovechados se desmilitarizarán o se desmontarán para retornar a la cadena logística, distribuyéndose entre otras unidades de la Flota o depositándose en algún lugar que permita prolongar su vida, como, por ejemplo, alguno de los museos de la Armada.

Por último, se pasará al periodo de valoración y subasta de todos los bienes patrimoniales antes de una enajenación definitiva a través de un concurso público que podría celebrarse el próximo verano.

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El proceso de fabricación del portaaviones “Príncipe de Asturias” estuvo jalonado por incidencias que retrasaron su entrega a la Armada.

La orden de construcción se firmó en el último Consejo de Ministros en el que estuvo representado uno de Marina el 10 de junio de 1977, si bien la idea de llevarlo a cabo se incluyó en un programa naval de finales de 1973 en el que figuraban también tres fragatas, las de la clase “Santa María”, que acabarían siendo el doble. El portaaviones se llamaría, inicialmente, “Almirante Carrero Blanco”, fallecido ese mismo año, que se cambiaría por el de “Príncipe de Asturias” una semana antes de su botadura, el mayo de 1982.

El desarrollo del proyecto, que se finalizó en 1977 con un diseño casi totalmente español, y la fase constructiva, que se extendió desde la puesta de la quilla, en el 79, hasta su entrega, nueve años después, coincidió con la reconversión del naval más traumática hasta la fecha.

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