
Los 35 trabajadores de Transportes Ramos Piñeiro se encuentran todos los días, desde hace veinte, ante las puertas cerradas de su empresa. Todavía no están despedidos, sino en situación de “permiso retribuido con carácter indefinido” hasta que la administración concursal, de la que ahora depende el futuro de la firma, determine el final de sus contratos. No obstante, a los empleados el adjetivo “retribuido” les plantea serias dudas, teniendo en cuenta que a todos ellos se les adeudan diferentes cantidades, entre 2.000 y 4.000 euros.
A última hora de la tarde de ayer, los trabajadores comprobaron cómo entraban camiones con matrícula extranjera en el recinto de la empresa, al parecer para descargar mercancía, una circunstancia que denunciaron y que, según apuntaron, confirma sus sospechas de que la empresa podría estar desviando ocupación a conductores autónomos.




















