
Medio centenar de personas se concentraron ayer ante el palacio municipal para arropar a las 33 que presentaron en el registro del Concello peticiones individuales para reclamar la entrega de las viviendas de Recimil. Todos los solicitantes forman parte del colectivo de 116 personas que están en la lista de espera, con la correspondiente baremación. La convocatoria de esta acción de protesta y reivindicativa partió de la plataforma Stop Desafiuzamentos y contó con el apoyo de PSOE, Esquerda Unida y BNG. Los afectados entraron en el registro portando carteles en los que podía leerse “Vivenda digna xa, basta de esperas”, “Contra a estafa e o engano” o “Non máis enganos, dazón en pago”, entre otras consignas.
Uno de los portavoces de Stop Desafiuzamentos, Fernando Lestón, aseguró que en el barrio de Recimil existen entorno a 60 viviendas vacías cuyos inquilinos entregaron las llaves y que o bien son aptas o apenas precisan una pequeña reforma para poder ser habitadas, por lo que reclaman que se adjudiquen ya. Este responsable se refirió a la situación dramática que viven muchas personas y criticó que se esté empleando el dinero del Concello en ayudar a equipos de fútbol, lo que demuestra que “las cosas no están funcionando bien”.
testimonios
Precisamente algunos de estos testimonios dramáticos fueron narrados por sus protagonistas al término de la presentación de las reclamaciones en el registro. Es el caso de Paloma, que lleva dos años esperando una vivienda sin que nadie en el Concello le diga cuánto más tendrá que aguardar . “Nos vemos en la calle”, dijo esta madre de cuatro hijos “mientras que hay gente que está ocupando ilegalmente”.
Verónica cobra la Risga, pero con los 469 euros mensuales no puede optar a un alquiler. Como algunos otros de los que están en la lista de espera reside en otra vivenda del barrio de las que se destinan a situaciones de emergencia, aunque estas solo se conceden por un período de tiempo limitado, por lo que se encuentra en una situación de incertidumbre con respecto a su futuro. “A veces ni podemos cenar”, dijo.
A Belén su hermana le deja una habitación en la que vive con sus tres hijos, pero su esperanza es que algún día estos puedan tener su propio dormitorio.
Una mujer con un hijo que vive en una casa en la que hay ratas, otra que se lamenta de haber recurrido a la “vía legal” para optar a una vivienda porque no se la dan, una tercera que denuncia que en Recimil residen personas que tienen sobrados recursos económicos son algunos de los testimonios que pudieron escucharse ayer en la plaza de Armas.
La plataforma que convocó la protesta concederá un plazo de una semana al Concello para que dé una respuesta sobre cuándo se podrán entregar las viviendas. Si no la hay, se adoptarán nuevas medidas de presión, entre ellas la asistencia al próximo pleno ordinario, donde tratarán de hacer visible de nuevo su situación y de exigir, en palabras de una de las participantes en el acto de ayer “que me proporcionen un derecho humano”.




















