
La almeja babosa, fina y japónica procedente de las zonas C de la ría de Ferrol enviada la semana pasada en las bateas de Punta San Carlos salió de la zona de reinstalación sin haber completado el proceso de depuración natural.
La situación no es nueva y, de hecho, en los últimos meses, desde que se reactivó el proceso, a mediados de octubre, ha salido en varias ocasiones con la calificación “B”, es decir, con un nivel de contaminación microbiológica lo suficientemente alto como para no poder vender el marisco directamente al consumidor. Como se sabe, en estos casos el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño –Intecmar– autoriza su retirada de las bateas con destino a las depuradoras –principalmente del sur de Galicia– que tendrán que completar el proceso de depuración hasta que se sitúe por debajo de los 230 E.coli, el límite establecido para las zonas B y A.
causas
En función de la época del año, la temperatura del agua o el régimen de vientos puede condicionar la velocidad de depuración de los bivalvos. También cabe la posibilidad de que en ello influyan las corrientes y las mareas.




















