
La defensa en el caso del joven de Ferrol que murió apuñalado en un domicilio particular de Pontedeume en julio de 2011 solicita la libre absolución de sus representados, el matrimonio formado José Agustín Fernández Carpente y María del Carmen Fonte, propietarios de la vivienda en la que ocurrió el suceso. Al igual que hizo la Fiscalía en su escrito de acusación –no solicita penas–, califica los hechos como un delito de homicidio y alega la concurrencia de las eximentes de legítima defensa, estado de necesidad y miedo insuperable.
Como ya se informó en su momento, las acusaciones particulares, ejercidas por la madre y las hermanas del menor fallecido –tenía 17 años– imputan al matrimonio de sexagenarios un delito de asesinato y otro de omisión del deber de socorro, y solicitan que se les impongan penas de veinte años de prisión.
En el escrito de defensa presentado en el Juzgado de Instrucción número 1 de Betanzos, que es el que lleva las diligencias, el abogado coruñés José Luis Gutiérrez Aranguren concluye que las 02.30 horas, José Agustín Carpente estaba durmiendo en su domicilio de la avenida de Ferrol, en la villa de Pontedeume, y fue alertado repentinamente por su esposa de que una persona o personas desconocidas habían entrado en la casa. Sin tiempo a reaccionar ni asimilar esa situación de grave peligro que suponía la presencia de extraños, sin llegar a ponerse las gafas, lo que, según la defensa, dificultaba aun más los serios problemas de visión que le afectaban, el acusado se levantó de la cama y se dirigió a través del pasillo a la habitación en la que su esposa le había indicado que había visto entrar gente.
En el escrito de defensa se añade que José Agustín Carpente, con la única intención de defenderse y defender a su esposa ante una persona de la que solo pudo apreciar que tenía más envergadura que él, y desconociendo si había más intrusos en la casa, tomó el cuchillo que le entregó su mujer, realizando con él movimientos desde el pasillo hacia el interior de la habitación en la que estaba el joven, hacia arriba y hacia abajo, a derecha e izquierda, para mantener a distancia a quien allí se encontraba, sin ver lo que sucedía detrás de la puerta.
El abogado defensor incide en que, con carácter previo, el joven se abalanzó sobre él y lo agarró por el cuello, produciéndose entre ambos un forcejeo en el que el dueño de la casa resultó con lesiones de consideración.
Continúa diciendo en su escrito que, tras los movimientos realizados con el cuchillo hacia el interior de la estancia en la que se encontraba el intruso, este empujó la puerta con brusquedad, haciendole perder el equilibrio al acusado, para acto seguido adentrarse en la cocina y salir huyendo con gran agilidad a través de la ventana situada delante del fregadero, al tiempo que le decía: “ya me las pagarás”.
Al parecer, tras verificar si había otras personas en la vivienda, con resultado negativo, los dueños de la vivienda intentaron abrir la puerta, sin lograrlo, dado que el juego de llaves que estaba sobre la mesita había desaparecido, por lo que llamaron a su hija para que el marido de esta, que es guardia civil, acudiera a rescatarlos y tratara de localizar a la persona huída. Al encender la luz observaron manchas de sangre y después fueron informados del hallazgo del cadáver del joven en las inmediaciones.








