
Javier Gómez Noya demostró ayer, con motivo de la prueba de Hamburgo, que sigue siendo uno de los inquilino de la elite del triatlón. El ferrolano y los hermanos Brownlee demostraron que están un paso por encima del resto de competidores y coparon las tres primeras posiciones de la carrera disputada ayer sin que nadie fuese capaz de discutírselas. Pero al triatleta departamental, que venía de un fiasco en la prueba de Kitzbühel de hace un par de semanas le faltó un poco de fuerza al final para hacerle más frente a sus rivales, que acabaron por delante. Eso fue lo que le impidió saborear la victoria pero, eso sí, sigue siendo líder de las Series Mundiales, ahora con más renta.
Que la carrera se disputaba en la modalidad sprint se comprobó desde el principio. De hecho, ya durante el segmento de natación el grupo comandado por el eslovaco Varga –habitual líder en el agua–, con los hermanos Brownlee y Gómez Noya al acecho en todo momento, transitó a un ritmo frenético hasta llegar a la primera transición de la carrera sin unas diferencias especialmente grandes entre los que estaban en cabeza.
Sin embargo, ahí se produjo uno de los momentos claves de la carrera, cuando un grupo que inicialmente era de once competidores y rápidamente se quedó en nueve –entre los que estaban los tres medallistas en los Juegos de Londres–, se destacó del pelotón más numeroso y comenzó a tirar en busca de poner la carrera a su favor. De hecho, la diferencia de los primeros sobre el grupo en el que estaban, por ejemplo, el segundo y el cuarto en la general –el español Mario Mola y el sudafricano Richard Murray– fue poco a poco creciendo.
Así, de los diez segundos que separaban a ambos grupos al final de la primera vuelta se pasó en los siguientes a los veinte gracias, sobre todo, al empuje mostrado por los Brownlee y Gómez Noya para que los escapados llegasen a la segunda transición con ventaja. De hecho, a ese punto se llegó con medio minuto de renta para los nueve que iban delante y la sensación de que la carrera se la iban a jugar entre los tres medallistas de los Juegos de Londres la primera vez que coincidían desde entonces.
VELOCIDAD
Eso se confirmó ya nada más salir a correr, porque los tres –junto al sudafricano Schoeman, que se dio el lujo de aguantar su ritmo casi un kilómetro– se distanciaron del resto en busca de la victoria. Con este decorado, el ferrolano y el menor de los Brownlee fueron los que marcaron el ritmo en todo momento, con Alistair resguardado en la tercera plaza, pero con la sensación de que la carrera se iba decidir al sprint.
Y así fue cuando, a poco menos de un kilómetro para el final, Alistair Brownlee aceleró el ritmo para descubrir que el más débil de los tres era un Gómez Noya, que a duras penas mantuvo la estela de los británicos a falta de doscientos metros. Fue ahí cuando los Brownlee se lanzaron a por el triunfo en un sprint espectacular que se resolvió sobre una línea de llegada que el menor cruzó por delante. Mientras, por detrás Gómez Noya finalizó en una tercera plaza que le permite consolidar su liderato en el Mundial y, sobre todo, reencontrarse con las buenas sensaciones que lo habían dejado de lado un par de semanas antes Kitzbühel.
Ahora, el triatleta ferrolano continuará preparándose para la parte final de la temporada, en la que aspira a aumentar hasta tres el número de cetros mundiales de esta especialidad.








