
El último informe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía aportado a los autos de la Operación “Torre” por supuestas irregularidades en las contrataciones del Concello de Ferrol, que instruye el juez Alejandro Morán Llordén, recoge declaraciones de algunos extrabajadores de Albanese –una de las imputadas– que hablan del posible trasiego de materiales de obras públicas a privadas.
En este sentido, uno de los exempleados manifestó a la Policía que en el período 1998-1999, el cotitular de la empresa le ordenó en varias ocasiones retirar botes de pintura de una tienda de la calle Magdalena que, al parecer, estaban destinados a suministrar los cursos de la Escuela Taller del Concello de Ferrol –tenían por objeto el pintado de los colegios–, y trasladar parte de ellos al local de Albanese y el resto a los centros educativos. A este respecto, añadió que recordaba que en alguna ocasión, como en el caso del colegio de Valón, quedó parte sin pintar.
Este extrabajador declaró, asimismo, que en las obras que se realizaron en la plaza de España en torno al año 2008, consistentes en sustituir las farolas viejas, recordaba que las retiradas se trasladaron al cuartel Sánchez Aguilera y que, de ahí, el jefe le encargó a él y a otros compañeros cargar cinco farolas viejas en un furgón y trasladarlas a su finca de O Val. Según dijo, con posterioridad le ordenó que fuese a su casa a pintarlas “y cambiarles el color para que no se conocieran”.
Este mismo exempleado, que en la actualidad está en el paro, manifestó que “muchas veces”, en las obras de las viviendas municipales de Recimil, Albanese cobraba el trabajo que ya había realizado y cobrado otra empresa anteriormente. Precisó que lo sabía porque cuando se le daba la orden de una obra y llegaba a cierto domicilio de las Casas Baratas comprobaba que ya había sido reparado por otra empresa, y que, aun así, tenía conocimiento de que se volvía a cobrar dicha reparación.
Otro extrabajador declaró que en una ocasión estaba con un compañero pintando una parada de autobús en la carretera de Castilla y que vieron que el presupuesto de esa obra era de dos mil y pico euros y que se indicaba que se realizaría con una máquina autopropulsada, cuando el pintado lo hicieron ellos a mano con rodillos, valiéndose de unas plantillas y un compresor.
Un tercer exempleado de Albanese manifestó, a preguntas de la Policía, que la gerente de la empresa le presentó en una ocasión un documento para que lo firmara para cobrar una obra en el Sánchez Aguilera, pero él se negó, porque no lo entendía, motivo por el que al día siguiente le entregaron la carta de despido.
Otro extrabajador dijo recordar que el encargado de obra le había pedido que llevase material de un lavadero de los que se rehabilitaban para el Concello para otra obra de las mismas características.
El trasiego de materiales también fue apuntado por otro de los interrogados en calidad de testigos. Dijo que era una práctica habitual, sobre todo con el cemento y la arena, y concretó que en la obra del Sánchez Aguilera llegaban los camiones de Rilo y Neira para descargar dicho material, que posteriormente recogían parte del mismo en una furgoneta y lo trasladaban a otras obras, como la reforma realizada en el local de la empresa Albanese, sito en la calle Anduriña.
Por último, otro exempleado refirió que en alguna ocasión el cotitular de la empresa le llevó un documento para firmar conforme estaba trabajando en obras del Concello de Ferrol, en el que constaba que el trabajo estaba siendo ejecutado por varias personas, cuando él era el único o había menos de las que se indicaban en el escrito.
Este mismo operario manifestó a la Policía Nacional que escuchó que en un bajo de las Casas Baratas había material del Concello que la empresa Albanese retiraba para otras obras fuera de ese entorno.




















