
Como cada curso desde hace ya dieciocho, el campus de Ferrol servirá de marco para el debate y reflexión filosófica sobre el ámbito de la ciencia y la tecnología. Será los próximos días 14 y 15 de marzo, fecha en la que se celebrarán las ya tradicionales jornadas coordinadas por el profesor del Departamento de Humanidades de la UDC Wenceslao J. González.
¿Qué nos ofrecerán este año las jornadas de Filosofía y Metodología Actual de la Ciencia?
Harán un análisis de los límites de la Ciencia, tanto desde el punto de vista del conocimiento y los métodos como desde la perspectiva de los valores éticos. Por un lado, esos límites tienen que ver con los lindes o barreras que separan a la Ciencia de la no Ciencia; y, por otro lado, los límites guardan relación con los confines o techo final que pueda alcanzar la investigación científica. En esto segundo es donde los límites éticos tienen un papel importante junto a los límites en cuanto al conocimiento.
¿Cuál es la clave para lograr mantener tantos años unas jornadas como estas?
Tener siempre temas importantes que tratar –cuestiones centrales en la reflexión filosófica sobre la Ciencia y la Tecnología– y conseguir especialistas de reconocido prestigio internacional que puedan abordar esos temas con profundidad, pero de un modo que sea asequible a un público amplio. La perspectiva filosófica, debido a su aspiración al fondo de los temas –los supuestos de los problemas, los contenidos de las soluciones y sus límites–, resulta especialmente atractiva. Se ha conseguido, además, una auténtica proyección internacional de las Jornadas a través de los libros. Un ejemplo es el volumen sobre “Realismo científico y Sociedad democrática”, publicado en Holanda y que está en las bibliotecas de los cinco continentes, incluyendo 78 Universidades de Estados Unidos.
¿Cómo definiría al invitado principal de esta edición, William Shea?
William Shea es ante todo un experto en Galileo, de modo que por su investigación el problema de los límites de la Ciencia está siempre presente. Es un Catedrático canadiense afincado en Italia que sabe hacer inteligibles cuestiones de fondo que han sido muy debatidas. Es conocido en nuestro país por el libro “La revolución intelectual de Galileo”, que es de los mejores libros que he leído sobre el tema.
¿A qué tipo de público están dirigidas las jornadas?
A un público amplio, que abarca profesionales y universitarios de los distintos niveles académicos. Se busca profundidad y rigor, pero también hacer inteligibles para un público muy variado los problemas y las soluciones que se proponen. Los textos de las ponencias y las comunicaciones están disponibles para los participantes y hay traducción simultánea para seguir las presentaciones y para los diálogos durante los turnos de preguntas a los profesores invitados.
En todos estos años, ¿cuántas personas han asistido, como media, a cada una de las ediciones?
Como media a cada una de las Jornadas han asistido unas 90 personas. Esto, si se compara con actividades semejantes que se organizan ocasionalmente en nuestro país, es mucho. Requiere mucho esfuerzo de organización, de ahí la aspiración a contar algún día con un patrocinador que lleve a la aligerar la carga de conseguir financiación cada año.
Haciendo alusión al título de las jornadas que tendrán lugar el próximo mes en el campus, ¿dónde están los límites de la Ciencia?
Por un lado, hay límites que son internos a la propia Ciencia –en cuanto al tipo de conocimiento, los métodos, etc. que utiliza–, de manera que no puede pretender resolver todas las cuestiones relevantes para los individuos y la sociedad en su conjunto, pues hay preguntas que quedan fuera de su ámbito de competencia. Y, por otro lado, hay límites externos a la Ciencia, que traza la sociedad cuando la actividad científica puede dañar a la Naturaleza, a la persona humana o a la propia sociedad. Los límites éticos tienen un papel importante en esta última vertiente.






















