
La fragata “Méndez Núñez” regresó ayer a su base en Ferrol después de cinco meses y tres semanas de despliegue en la operación “Atalanta” de lucha contra la piratería en el océano Índico. Ha sido, como lo reconoció el comandante del buque, Antonio Azpeitia, la misión más larga de la cuarta F-100 desde que fue entregada a la Armada, en 2006.
La ceremonia de bienvenida contó con la presencia de unos 400 familiares y amigos de la dotación, que aguardaban impacientes y emocionados desde antes de las diez de la mañana, una hora antes de que se autorizase el desembarco.
No fue, sin embargo, hasta que finalizó la intervención a bordo de la máxima autoridad en el acto, el comandante del Grupo de Acción Naval 1, el contralmirante Antonio Pintos, cuando se vivieron los reencuentros entre los miembros de la dotación y los familiares, entre los que había muchos niños e incluso bebés de poco más de un año que desde el 4 de noviembre, cuando el buque zarpó de su puerto base, solo habían podido hablar con sus padres a través del teléfono o alguna videoconferencia. “Es mucho tiempo y una no se acaba de acostumbrar nunca”, comentaba ayer la pareja de uno de los marinos. Estos también eran conscientes de ello y, de hecho, alguno de ellos quiso recordarlo colgando una pancarta en el buque en la que se podía leer: “Dani Pita, yo soy tu padre”.
dos liberaciones
La F-104 asumió el pasado 6 de diciembre en el puerto de Djibouti el mando de la operación “Atalanta”, alojando un Estado Mayor de 25 personas de diez nacionalidades distintas encabezado por el contralmirante español Pedro García de Paredes.
En los cuatro meses de misión propiamente dicha, la F-104 participó en la liberación de dos mercantes que llevaban secuestrados desde el año pasado e impidió el secuestro de un tercero, el “Dae San”, en diciembre frente a la costa norte de Somalia.
Además, a finales de febrero colaboró con la fragata holandesa “De Ruyter” en la detención de un grupo pirata y su helicóptero logró abortar la huida de una embarcación sospechosa. También se localizaron asentamientos que no figuraban en los informes de Inteligencia.
El buque realizó también 23 abordajes, escoltó a dos buques del Programa Mundial de Alimentos –que repartieron más de 30.000 toneladas de ayuda humanitaria a la población somalí– y prestó apoyo a varios barcos de interés nacional que transitaban por la denominada “High Risk Area”, del cuerno de África.




















