
Cuando al comienzo de la pasada temporada María Pérez Araújo (Vigo, 1 de agosto de 1997) llegó al Star Center Uni Ferrol se definió como una jugadora ambiciosa. Año y medio después, tras experimentar una evolución rutilante en su juego, la jugadora olívica ha certificado cada una de sus palabras. No solo ha dado la razón a los que la señalan como una de las grandes promesas del baloncesto gallego, sino que ha demostrado la madurez necesaria para asumir responsabilidades en un equipo que ha logrado que disfrute del baloncesto como nunca.
A María Pérez Araújo no le tiembla la mano en la cancha, pero tampoco fuera de ella. Se desenvuelve con soltura y contiene la emoción con la que la plantilla está viviendo todo lo que rodea al equipo en los últimos meses. A poco más de 48 horas del último partido de la liga regular ante el Gernika –mañana en Esteiro a las 19.00 horas– y con la cuarta posición como objetivo, la alero elude hablar de “tensión” y prefiere utilizar términos como “emocionadas y contentas” para referirse a un partido en el que “tenemos que disfrutar. Tiene que ser una fiesta para celebrar en Esteiro, con nuestra gente, que hemos llegado a los play-off”.
Sin embargo, como María Pérez Araújo, el Star Center Uni Ferrol es también ambicioso –es lo que lo ha traído hasta aquí– y ahora quiere más, quiere ser cuarto y hacerse con el factor cancha para la primera eliminatoria. “Somos ambiciosas, pero también realistas y gracias a eso hemos conseguido clasificarnos para la Copa y meternos en el play-off. Mañana vamos a pelear a tope por esa cuarta plaza, como hacemos en todos los partidos de liga”.
Confianza
Ambición, pero también confianza son las dos palabras que María Pérez Araujo repite al hablar de los logros tanto del equipo como personales. Y es que, si al Star Center le ha ido bien esta campaña, a ellas las cosas no han podido salirle mejor. Ha duplicado su presencia en la pista –pasó de poco más de 13 minutos a promediar 35– y ha sabido aprovechar esos minutos de calidad desplegando todo su potencial. Ha mejorado en anotación, en rebotes, en valoración y en todas esas facetas del juego que no recogen las estadísticas pero que suman, y mucho, para el equipo. Lino López le pidió que diese un paso al frente esta campaña y ¡vaya si lo ha hecho! “Cuando una jugadora juega tranquila y sin presión las cosas le van a salir mejor”, reconoce, “y contar con la confianza del entrenador es fundamental para eso”. Para conseguirlo también ayuda un carácter fuerte y el descaro de quien no rehuye los retos: “Yo me digo ‘María, tú puedes hacer todo’, y después puede salir o no, pero yo lo intento, porque creo que es la única forma de crecer”, explica.
Y así fue como asumió hace año y medio el reto de jugar en la máxima categoría, a pesar de que algunos apuntaron que todavía era pronto para dar el salto. “Si una jugadora no arriesga y no piensa en el futuro nunca crece. Además, cuando eres joven es el momento de equivocarse, más vale hacerlo pronto que tarde”, explica María Pérez Araújo, quien también hace autocrítica a la hora de valorar su evolución y reconoce que, “aunque he mejorado en mi físico y en el tiro, tengo que hacerlo más y en las finalizaciones también”.
No le faltará quien le dé buenos consejos, al fin y al cabo, su madre, Ángeles Araújo, es una de las históricas del baloncesto gallego, una de las abanderadas de aquel Celta Citroen que en los setenta y ochenta acumulaba títulos en As Travesas. “Es cierto que me da algunos consejillos... pero no es muy crítica y está viviendo esta temporada con mucha ilusión. ¡Es la madre que más anima en la grada!”.
Maria Pérez Araujo disfruta plenamente de “una temporada que recordaremos cuando seamos abuelitas” y del ambiente en una plantilla que, más que un equipo, asegura que es “un grupo de amigas que juegan al baloncesto”. Y es que resulta imposible hablar con ninguno de los integrantes de la plantilla sin que acaben aludiendo a ese concepto de “familia” que ha marcado diferencias este año en el club.








