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Deportes

Una amistad con un gran futuro deportivo

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Hace siete días que las canteranas del Tenis de Mesa Narón Sofía Couce y Ana Otero, de diez y once años, regresaron de una experiencia que, sin duda, tardarán en olvidar, aqune las de A Solaina. a pesar de su juventud, cuentan con una dilata experiencia fuera de nuestras fronteras.

Estas compañeras de club y amigas acudieron a Luxemburgo a un programa de tecnificación –Hope Selection Camp–, organizado por la Federación Europea de la disciplina, en el que compartieron conocimientos y vivencias con numerosos deportistas de otros países –”hicimos amigos de Rumanía, China, Polonia, Lituania...”, comentan–, además de contar con medallistas mundiales y olímpicos como profesores, como la doble oro en Atenas y Pekín, Zhang Yining. “Ahora lo que aprendimos lo practicamos entre nosotras”, comenta Sofía. Eso sí, además de tener que practicar su inglés –”hablábamos inglés... a medias. La verdad es que nos inventábamos algunas palabras, solo algunas, pero nos entendíamos más o menos”, confiesan– tuvieron que hacer frente a un programa de trabajo más duro e intenso que al que están acostumbradas en casa.

Sorpresas
“Allí era más duro, porque era más tiempo. Y ¡cenábamos a las seis de la tarde!”, comentan muy sorprendidas las canteranas naronesas. “A las 7:30 de la mañana estábamos corriendo, hacíamos 1.200 metros en seis minutos y luego desayunábamos, con mucha hambre claro. Y después de cenar, a las seis, no se podía comer más ni tener comida en la habitación, pero nosotras íbamos al super y comprábamos pan y Nutella, que están obsesionados allí con eso”, confiesan entre risas estas deportistas que suman once años de “militancia” en el club –cuatro Sofía y siete Ana–.

Y es que esta última llegó a la entidad después de ver a su hermano –Santi Otero– jugar asimismo desde pequeño en el local de Santa Icía, mientras que Couce entró de la mano de una amiga, Antía, y hasta hoy. “Sofía venía del tenis”, comenta su padre, “y se le notaba mucho. La primera vez que vino, pensé ¡esta niña es una pasada!. Ese día creo que ya le ganó a todos los que estaban allí”, añade Fernando Montero, presidente del Tenis de Mesa Narón. Y tenía razón... con las dos. De memoria, sus padres y ellas recuerdan tres bronces nacionales cada una –individual, parejas y equipos– y en el último Autonómico “Sofía fue la Michael Phelps de la competición, con siete medallas”, comenta con orgullo Montero “y Ana sumó cuatro”,, ya que solo formó en alevín en infantil, añade la jugadora. Una disciplina en la que, sin pensarlo, quieren continuar y de la que lo que más les gusta es “ir a los torneos. Entrenar no tanto, sí el ambiente y eso, pero hacer el físico cuesta más”, analiza Otero. Una compenetración, la de Ana y Sofía, que comenzó en el propio club –”nos conocimos en un torneo en Odeón”, recuerda Couce– y que continúa compartiendo amistad también en el colegio, A Solaina, del que procede el 80 por ciento de la cantera del club, como reconoce Montero y del que “salen los mejores jugadores de tenis de mesa”, sentencia Sofía.

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