
Subir al mirador del Monte Ancos es para muchos una de las actividades preferidas tanto para realizar en solitario como para mostrar a los forasteros, debido a las espectaculares vistas de la ría de Ferrol que ofrece, desde su comienzo en la desembocadura del río Grande en Xuvia hasta su final. Con esta materia prima y teniendo como ejemplo otros lugares de la comarca como Loiba o Monteventoso, el nedense Juan Manuel Mosquera decidió que era el momento de que Ancos tuviese también su propio banco.
“La idea surgió un día que subí al monte y contemplé esas vistas preciosas que hay. Todo el mundo tiene su banco ahora, así que se lo comenté al alcalde (Ángel Alvariño) y le encantó la idea. Yo estaba pasando por una época delicada de salud y le dije que si me curaba que se lo regalaba al Concello”, explica Manel.
La iniciativa tuvo muy buena repercusión en las redes sociales y, tras madurar la idea durante mucho tiempo para idear algo original, durante la pasada Semana Santa dio forma a la madera de teca con la que hizo el asiento, al que está dando los últimos retoques y que espera que pueda ser colocado a finales de este mes; “el Concello tiene que arreglar la base donde va a ser instalado y le va a poner piedra y una barandilla”, indica.
Son muchos los que aplauden la idea de Mosquera –en Facebook fue compartida 131 veces y obtuvo, hasta la fecha, casi medio millar de “me gusta”–, aunque, como en todo, también recibió alguna crítica. “Yo no estoy copiando a nadie, yo lo que quise hacer es un banco distinto y de ahí que esté aguantado en un solo pie, que por ahora no hay ninguno. No pretendía imitar al de Loiba, solo cumplir una promesa hecha a un amigo y dije que el banco sería original, no la idea”, defiende el nedense afincado en Fene.
Pensó en patentar la idea, pero el elevado coste de hacerlo se interpuso. Así que lo que le pide ahora a la gente es “que me lo cuiden”.
Objetivo: reinventarse
Pero el banco no es su primera obra. Hace tres años que le cambió la vida tras quedarse en el paro con medio siglo de vida. Trabajó durante toda su vida en el mundo de la carpintería, pasando por importante empresas como Cándido Hermida o Gabadi, y durante una década fue empleado de las escuelas taller de Fene. Lejos de rendirse, Manel decidió tirar para adelante y explotar sus conocimientos y trayectoria haciendo cosas diferentes.
“Un familiar me pidió que arreglase una máquina de coser antigua y lo compartí en las redes y funcionó muy bien”, comenta. A partir de ahí, su reinvención fue un hecho y comenzó a hacer mesas para estos artilugios por encargo, al igual que otra serie de muebles. “La verdad es que el negocio, a día de hoy va muy bien, e incluso me llamó alguna casa de máquinas de coser para que fabricase para ellos pero les dije que no porque sería volver a la industria y quiero que cada pieza sea única y que la gente se lleve algo que no se ve en el mercado”, asegura Mosquera.
Manel no está solo en el taller, ya que cuenta con la ayuda de su hijo Manuel, de 22 años. "A mí no me quieren en las empresas porque soy mayor y a él por novato tampoco. Así que como nosotros sí que nos queremos, decidimos trabajar juntos", explica.
Crear el banco de carpintero con más piezas encoladas del mundo también está entre sus planes –de hecho ya lo empezó y sigue trabajando en él–, algo que se planteó presentar a los premios Guinness. “Lo que pretendo es hacer ver que los viejos valemos para algo”, sentencia el nedense.








