
Las buenas intenciones se quedan en eso y, cuando falta remate, es importante, por lo menos, poder generar esas ocasiones que marcan la diferencia. El Racing de Ferrol, después de una primera media hora en la que no pudo frenar la intensidad, el empuje y el ritmo de un Logroñés muy metido en el partido, recortó distancias cuando quizá menos lo intentaba y plantó cara, durante la segunda mitad, a un rival que fue cediendo terreno con el paso de los minutos y que terminó atrincherado en su campo a la espera de una contra para sentenciar. Perdieron por tanto los ferrolanos la oportunidad para reivindicarse, dar un golpe encima de la mesa y acercarse un poco más a los puestos de fase de ascenso.
A los de Manolo García les volvió a faltar tanto el remate ulterior como dar ese pase que deje al compañero en franca posición. Y eso que resistieron bien en un duelo que pronto se les pondría cuesta arriba. El UD Logroñés, presionante, no dejaba hacer a los visitantes, que apenas podían combinar en los primeros instantes. La intención de los blanquirrojos era jugar en campo ajeno, metiendo a los verdes junto a Mackay. Y tampoco tenían que elaborar demasiado. El peligro local llegaba por banda derecha con un activo Titi, que no dejaba de poner balones desde su perfil. Una mano, involuntaria, dentro del área visitante pudo significar penalti en la acción más destacado de esa primera fase del choque. Sin embargo, el gol vino desde la otra parte, cuando Sergio Martínez encontró a Camochu, el cual cedió para que Abaroa, desde lejos, batiera al meta de los ferrolanos pasado el cuarto de hora.
Mientras los racinguistas se recuperaban del golpe, Gago peinaba en el primero palo, en un córner, para que Abaroa encarrilara el duelo en el minuto 24 con el segundo. Los hombres de Carlos Pouso no bajaban un ápice la presión y el conjunto ferrolano se las veía para aguantar las embestidas riojanas. Pero, como suele ocurrir, una jugada que no parecía llevar excesivo peligro, metió de nuevo al Racing en el partido. El protagonista fue Dani Rodríguez que, tras una pared en la frontal del área y un buen control, barió a Miguel pasada la media hora. El tanto desconcertó a los anfitriones y empujó a los departamentales. Ahora, el Racing de Ferrol empezaba a combinar, cierto que sin excesiva profundidad, pero al menos con intención.
Comenzaba la segunda mitad con un pase de Marcos Álvarez al que no llegaba Iosu Villar, un aviso de que el empate podía hacerse efectivo. El encuentro se equilibraba, el dominio era alterno y los locales no aparentaban estar tan frescos como al principio. Dalmau pidió penalti por un derribo –dio la sensación de que podía haberlo sido– y este mismo jugador probó después con un tiro lejano. Se intuía que el escenario estaba cambiando. Y lo hizo más con el paso de los minutos. Mientras que el UD Logroñés dejaba la pelota a su adversario, los ferrolanos carecían de profundidad para generar ocasiones de peligro a un Miguel, inquieto, aunque sin mucho trabajo.
Ubis a la contra pudo sentenciar ya casi con el tiempo cumplido. De hecho, al Racing de Ferrol le faltó más ‘chicha’ arriba y mordiente en los metros finales frente a un cuadro riojano que fue de más a menos y que incluso acabó pidiendo la hora.




















