El BNG, cuyos alcaldes decidieron apearse el martes de la reunión con el conselleiro por considerarla una nueva “trampa”, responsabilizó ayer al Gobierno central, la Xunta de Galicia y el Concello de Ferrol de la negativa al dique flotante. “As tres administracións gobernadas polo PP se están a rir do conxunto dos traballadores do naval de Ferrolterra facéndolles perder o tempo en reunións que non concretan propostas que aseguren a viabilidade dos nosos estaleiros”.
El portavoz del grupo nacionalista en el Concello, Iván Rivas, califica de “sorprendente” que el alcalde, Rey Varela, no haya cuestionado los argumentos esgrimidos para justificar la decisión de no acometer el proyecto, cuando no se sustentan. Señala el BNG, en este sentido, que el dique es una herramienta de trabajo del astillero, por tanto no puede ser considerado ilegal en el marco comunitario ni estar sometido a las restricciones que se refieren, exclusivamente, a la construcción de buques que puedan entrar en competencia con otros astilleros europeos. Así, se concluye que la decisión no reside en Bruselas, sino en el Gobierno español.
Por su parte, la parlamentaria socialista Beatriz Sestayo reclamó ayer la dimisión del alcalde de Ferrol, José Manuel Rey Varela, y lo acusó de “colaboracionista do exterminio da cidade”. La también secretaria xeral del PSOE de Ferrol calificó la reunión con el conselleiro como un nuevo “paripé” y criticó que “mentres o PP pensa nas súas contas en Suíza, en Ferrol a pobreza está a extremarse, o naval morre, os comercios pechan e as rúas se baleiran”. n M.M.




















