
La falta de solvencia a domicilio –solo ha ganado, y con muchos apuros, dos de los cinco partidos que ha disputado esta campaña como visitante– está siendo uno de los grandes handicaps del Recinor Ferrol CB en un campeonato en el que el conjunto ferrolano se juega sus últimos cartuchos para no perder la estela de la zona alta de la tabla y seguir aspirando a ocupar la segunda posición –el líder Establecimientos Otero es casi matemática y deportivamente inalcanzable–. Por eso, cada vez que le toca actuar lejos de A Malata, una sombra de duda sobrevuela el rendimiento del equipo que dirige Pablo Rodríguez aunque se mida, como esta tarde –20.30 horas, pabellón Ángel Nieto– a un rival asequible como el Fidalgo Vecino.
El cuadro zamorano ha ido de menos a más desde que Iñaki Martín llegó a su banquillo. También ha mejorado desde la incorporación de un viejo conocido de la afición ferrolana, un Nikola Bodic que, junto con Tomás Ramón, son dos de los baluartes de un equipo defensivamente agresivo. En las filas departamentales Isma Fernández no podrá jugar y Alejandro de la Vega es duda debido a una tendinitis. Sí podría debutar, si la FEB lo autoriza, Pape Sow, un jugador que lleva dos semanas a prueba. n




















