
El pez pirata Prioriño da la bienvenida a los niños y a sus familias en la planta de Pediatría del Arquitecto Marcide. Durante su estancia en el centro hospitalario irán conociendo a sus amigos Lola la caracola, Antón el tiburón, la sardina Pilariña o la estrella Carmela. Cuando los niños vayan a la sala de curas o a la de lactancia estarán también acompañados por estas mascotas que se convierten en medidores y adornan las paredes y los techos, y cuando visitan el aula hospitalaria trabajan con conceptos y aspectos que rodean su enfermedad con el pirata Chosqui.
Se trata de humanizar la zona más sensible del hospital, la dedicada a los niños que tienen que permanecer ingresados y para eso se puso en marcha un proyecto pedagógico y artístico que surge del Complejo Hospitalario y cuenta con la colaboración de la Fundación Paideia, con la que se firmó un convenio de colaboración.
El proyecto pedagógico fue conocido ayer de primera mano por la conselleira de Sanidade, Rocío Mosquera, que estuvo acompañada en su visita por la delegada territorial, Belén do Campo y los representantes del CHUF, el responsable de la Gerencia Integrada, Ángel Facio; el director de Proceso, Javier Puente; el jefe de Pediatría, Ramón Fernández, la supervisora de la tercera planta, Pilar Loureiro y de la primera, Luisa Moure y la maestra del aula hospitalaria, Pilar Porta.
La conselleira valoró esta iniciativa y señaló que aunque los hospitales suelen caracterizarse por el color blanco y la limpieza, “dá gusto ver estas plantas cheas de cor e debuxos, para acoller os nenos e favorecer a súa estancia no hospital”. También los padres de los niños hospitalizados se mostraron satisfechos de este programa y destacaron no solo que a los pequeños les gusta ver todos los dibujos de animales relacionados con el mar sino que también es más fácil recordar las habitaciones por el personaje al que están asociadas que por el número.
Y es que cada habitación tiene en el exterior una mascota y los niños pueden llamar a las enfermeras desde la habitación “o patexo Martín” en lugar de hablar de la 321, mucho más fría.
El resultado del proyecto que se plasma en toda la tercera planta lleva detrás un trabajo previo con el personal de Pediatría y con los niños ingresados que presentaron sus propuestas y ayudaron a configurar los personajes.
Ayer, en el aula hospitalaria, Andrea explicaba a los excepcionales visitantes por qué estaba internada y su próxima operación. Zaira contaba el resultado de la suya, de vegetaciones, hace tan solo un día. Los demás niños dibujaban en la mesa, presidida eso sí por el pez pirata. n




















