
Comenzaron en el invierno del naufragio del “Prestige”, en 2002, como una forma de agradecer a los miles de voluntarios su trabajo en la limpieza de playas y rocas. Ahora el tomar las uvas de la suerte bajo el mar se ha convertido en una tradición del Club de Mar de Ferrol que cuenta con buzos llegados también de otras partes de Galicia. “Hay más gente de fuera, de Betanzos, Lugo o A Coruña, que de Ferrol”, comentaban los organizadores respecto a la difusión de la iniciativa.
Ayer mismo renovaban el brindis por el nuevo año con treinta personas sumergidas a unos tres metros de profundidad y otras tantas sobre la cubierta del “Rías Altas”, el barco que los llevó de Curuxeiras a San Felipe para la inmersión y en el que compartieron la comida.




















