
Como suele ocurrir con todas las veladas de ópera, el Teatro Jofre vivió ayer una de sus noches de gala, con el patio de butacas y anfiteatros llenos para presenciar un espectáculo sin igual, la ópera Nabucco, la tragedia lírica que compuso Giuseppe Verdi en uno de los momentos más difíciles de su vida, tras haber perdido a su esposa y sus dos hijos y después de haber decido no volver a componer. Afortunadamente siguió adelante creando música y con el libreto de Nabucco en sus manos compuso una magistral pieza.
El precio de las entradas, entre los 20 y 30 euros, permitieron a los amantes del género despedir la semana con uno de los placeres musicales más destacados.
Como es costumbre, el coro del tercer acto, “Va pensiero”, puso la piel de gallina a los presentes, que disfrutaron de la escenografía y música ofrecida por la productora Opera 2001, la misma que el pasado mes de noviembre trajo a la ciudad la representación de “Carmen”. De este modo, espectáculos habitualmente reservados a grandes urbes han hecho una parada en la ciudad, algo que agradeció enormente el público congregado ayer en el Jofre.
Esta ópera se centra en el destierro de los judíos por parte del rey Nabucodonosor.






















