
La directiva de la Asociación de Vecinos de Caranza se reunió ayer con el alcalde y con la concejala de barrio, Rosa Martínez Beceiro, para entregar un informe actualizado de las necesidades del barrio “co obxectivo de colaborar co goberno municipal na programación de actuacións” del Plan de Barrios.
Esta reunión contrasta con la falta de información con respecto a la misma cuestión en otras asociaciones vecinales. La de Serantes, donde está previsto actuar la próxima semana, fue informada en la tarde de ayer por el concejal de Participación Ciudadana, José Vilariño. Su presidente, Luis Casas, explicó que el edil habló de la intención del gobierno de “estar encima del tema de los servicios” y que las actuaciones combinarán la zona rural y la urbana, por lo que empezarán por Serantes y Esteiro.
A otras entidades, como la Asociación de Vecinos de Ultramar no se le pidió relación alguna de necesidades en los últimos tiempos. Hace unos meses, dijo su presidenta, Natalia Ares, sí se remitió un listado con sus peticiones, pero ahora hay otras prioridades, apuntó, entre ellas las molestias ocasionadas por el olor a gasoil, un asunto que sigue pendiente de resolución. Ares denunció asimismo que los concejales ni siquiera se ponen al teléfono, entre ellos el de barrio, Borja Carro, y que únicamente lo hace Vilariño. En Ferrol Vello, la presidenta de la entidad vecinal, Maite Fernández, tampoco tenía conocimiento del plan. En su caso sí se reunió hace poco tiempo con la concejala de barrio, Susana Martínez, con la que concertó una entrevista después de que esta le pidiera, a través de un mensaje, un listado de necesidades y ella le respondiera que le volvía a remitir las mismas de hace un año.
El presidente de la federación vecinal Roi Xordo, Andrés Medín, también se enteró por los medios de comunicación de la existencia de este plan. Este responsable criticó que no se cuente con los vecinos y también denunció la inaccesibilidad de los concejales.




















