
El nuevo gobierno local tendrá que responsabilizarse ante los ciudadanos del cumplimiento de su programa electoral. Pero la falta de una mayoría absoluta hará que, además, deba priorizar, renunciar o adaptar algunos de ellos para poder recibir el apoyo necesario de otras fuerzas para la investidura y un posterior pacto de gobierno.
Además, el nuevo ejecutivo tendrá que afrontar en este cuatrienio cuestiones determinantes para los ferrolanos y que no pueden esperar más y que gustarán a algunos sectores pero probablemente también disgusten a otros.
Avanzar en la peatonalización, concluir las obras de la plaza de Armas o buscar una solución al servicio de recogida de basura y limpieza viaria y al de suministro eléctrico son tareas pendientes que requieren de medidas urgentes, del mismo modo que solucionar el conflicto existente con el vecino municipio de Narón en cuanto al pago de la tasa de saneamiento.
Convenio con Defensa o ampliación de personal municipal serán otros “deberes” para el quipo de Ángel Mato y el que decida que lo acompañen en el ejecutivo local.
Asimismo, las diferencias que ha habido en este mandato entre las distintas fuerzas municipales tentarán solventarse con diálogo, algo de lo que ha hecho bandera el alcaldable durante la campaña y a lo que apela tanto para formar gobierno como para tratar con la oposición.
El mandato se presenta lleno de retos y oportunidades pero también de cuestiones que, de un modo u otro, no serán fáciles de resolver ni gustarán a todos. El amplio número de ediles conseguidos por el Partido Popular tampoco parece que ponga fácil la labor del gobierno, al menos no lo ha hecho en el presente mandato y resta ver la capacidad negociadora del nuevo regidor.










