
Los semáforos de la carretera de Catabois localizados en las inmediaciones del cuartel de la Guardia Civil funcionaban ayer correctamente. Después de permanecer apagados unos dos años –el tiempo que se prolongó la intervención que la Xunta proyectó en el vial, conjuntamente con la carretera de Cedeira– el pasado lunes el gobierno local ordenaba la puesta en funcionamiento de la mencionada señalización lumínica. Una serie de problemas detectados en el cableado impidió que funcionasen durante esa jornada inicial, si bien ayer estuvieron ya operativos desde por la mañana.
El equipo de Rey Varela explicó que la decisión de poner en marcha los semáforos responde al hecho de que se trata de una zona “conflictiva desde el punto de vista del tráfico”. Para tratar de subsanar posibles problemas al respecto, el Concello apostó por adelantar la entrada en servicio de los semáforos allí localizados y no esperar, tal como se preveía, a la implantación del servicio de centralización semafórica. Al respecto, desde el gobierno local se anunció que no se pondrán en funcionamiento más semáforos hasta que esté operativa la mencionada centralización “salvo acontecimientos que requieran medidas de seguridad especiales”.
Una medida idéntica se aplicó a finales del pasado mes de enero en la carretera de Castilla, cuando entraron en servicio los semáforos localizados en el cruce de Mercedarias, en la zona de Porta Nova y en San Xoán. Estos últimos funcionaban con las tres fases –rojo, ámbar y verde– pero debido a que se registraban problemas de retenciones se optó por dejarlos operativos pero en modo intermitente y en ámbar.
Y mientras se activa una parte de la señalización lumínica, continúa pendiente la implantación del sistema de centralización semafórica, que permitirá organizar automáticamente los equipos, atendiendo a su afluencia. El Concello y la DGT firmaron un convenio para realizar un proyecto durante el mandato socialista, por importe de 1,5 millones de euros, que continúa sin materializarse.




















