El Real Madrid cumplió los pronósticos y solventó con comodidad el partido ante el Eibar (3-0) en un trámite orquestado en la primera parte por Isco Alarcón, el hombre más inspirado del cuadro madridista en pleno debate sobre su presencia en el once titular tras el exitoso regreso de James Rodríguez.
El Eibar fue un equipo que sirvió a algunos jugadores madridistas para reivindicarse. No sólo Isco, que fue el mejor. También tuvo su oportunidad Javier ‘Chicharito’ Hernández, titular por segunda vez en la Liga porque Ancelotti decidió sentar a Karim Benzema para darle descanso
Junto al mexicano, fueron novedades Asier Illarramendi, Álvaro Arbeloa, Keylor Navas y Jesé Rodríguez. También estaba el siempre hambriento Cristiano, a quien el Comité de Competición anuló la que habría sido su quinta amarilla en Vallecas.
Cada uno tuvo su historia dentro de un partido que el entrenador del Eibar, Gaizka Garitano, decidió afrontar de manera conservadora, dejando junto a los suplentes a su máximo goleador, Mikel Arruabarrena.
El primero en escribir su guión fue Cristiano. Tras veinte minutos iniciales de tanteo, el portugués abrió la lata con un gol de falta. Eso es noticia. Después de un año y casi un centenar de lanzamientos, por fin acertó para hacer su gol 38 en esta Liga y para abrir el camino hacia un juego más vistoso de los suyos.
Después de Cristiano, el testigo de las reivindicaciones lo recogió Chicharito. El mexicano, que reconoció haber llorado por su situación en el club y que casi hasta el pitido inicial aguantó rezando de rodillas en el centro del campo, marcó de cabeza el segundo tras una asistencia de Álvaro Arbeloa. El lateral ya suma cinco este año, para alegría de Carvajal, ambos “unidos” para defenderse ante la llegada de Danilo.
En cuarenta y cinco minutos dio tiempo a todo eso. Sólo Keylor, Jesé e Illarramendi se quedaron sin la gloria. El primero, no pudo parar nada; el segundo, aunque marcó al final, parece fuera de onda y necesitado de minutos para ser el mismo de antes de su lesión; y el tercero estuvo como casi siempre: cumplidor sin más.
Con todo el trabajo hecho en el acto inicial, el Real Madrid se tomó la segunda parte con tranquilidad. Echó el freno de mano y Ancelotti aprovechó para dar descanso a más jugadores. Pepe regresó tras su lesión y sustituyó a Sergio Ramos, y Nacho Fernández dio aire a Marcelo.
Con media hora por delante y con más caras nuevas, el conjunto blanco no consiguió volver a jugar bien. Fue paradójico. El sol que alumbró el Bernabéu en la primera parte y dio brillo a los madridistas, dio paso a un segundo periodo nublado.








