
La explosión ocurrida el pasado lunes en la nave de Sitagreen, en Catabois, en la que murió un trabajador y otras dos personas resultaron heridas, pudo deberse a un fallo en el sistema de refrigeración del tanque de ozono, que fue el que reventó, provocando una gran onda expansiva y un incendio.
Según la información recogida al respecto, el citado gas experimentó una importante subida de temperatura, cercana a los 80º, cuando el estado normal de conservación se sitúa entorno a los 15º. Al parecer, uno de los trabajadores comunicó dicha incidencia al encargado de la planta, pero, se entendió que no había problema, porque el riesgo de explosión de este gas está fijado en los 120º.
Se sospecha que el origen del problema pudo estar en que el generador encargado de la refrigeración del depósito de ozono se había quedado sin combustible, que se repostó a media mañana. Según testigos presenciales, un camión de la empresa Capela había estado suministrado gasóleo en la nave de Sitagreen entre una hora y media hora antes de la explosión.
La empresa no facilitó información más allá de la nota de prensa emitida el día del suceso, en la que indicaba que la explosión, cuyas causas se desconocían, se produjo mientras se realizaban las pruebas de los equipos y de la instalación de la planta de ozonilisis para la fabricación de una planta piloto de biorresinas.
investigación penal
Todo apunta a que las diligencias judiciales que instruye el juez Alejandro Morán Llordén, que el lunes inspeccionó el lugar del accidente, se tramiten por la vía penal, puesto que no está claro si la empresa contaba con las preceptivas licencias de obras y actividad, y si en la fábrica había actividad o se estaban realizando pruebas de funcionamiento.
El asunto está siendo investigado por la Policía Científica de la Comisaría de Ferrol-Narón y, por otro lado, la Inspección de Trabajo.
Respecto a esta última, la Consellería de Traballo e Benestar Social informó ayer a este periódico de que, desde el momento que se tuvo conocimiento del accidente, se activó el protocolo entre Consellería y Fiscalía. Como consecuencia de ello, un técnico del Instituto Galego de Seguridade e Saúde Laboral (Issga), junto con un inspector, se desplazaron al lugar de los hechos para realizar las primeras actuaciones.
En el Issga consta, además, que la Inspección de Trabajo, dependiente del Ministerio, ya ha requerido toda la documentación a la empresa y un técnico del Instituto seguirá todo el proceso.
La hipótesis con la que trabajan los investigadores es la de que la explosión pudo deberse a algún fallo en la manipulación de los productos –posiblemente en la refrigeración del ozono– , que se produjo cuando el personal estaba trabajando a turno.
El depósito que reventó, junto con otros tres que los bomberos enfriaron de inmediato para evitar nuevos incidentes, estaba situado en la parte frontal de la nave. Se sospecha que el trabajador que falleció, Armando Miguel Pintaner Martínez, de 55 años y natural de Zaragoza, se encontraba en las proximidades del tanque y que, con la onda expansiva, fue desplazado hacia el fondo de las instalaciones, donde apareció su cadáver, totalmente calcinado. Por el suelo de la nave, de la que solo se mantiene en pie la estructura metálica, quedaron desperdigados restos de su ropa.
El otro operario herido permanece en la Unidad de Quemados del Chuac herculino.
Trabajadores de una nave situada enfrente de la afectada vieron salir una lengua de fuego por debajo de la puerta de Sitagrees tras la explosión.






















