
El director xeral de Industria, Bernardo Tahoces, y dos miembros de la Federación local de Químicas de la CIG, Alberte Amado y Anxo Fernández, se reunieron esta semana en Santiago para analizar la situación calamitosa en la que se encuentra el sector del biodiésel en Galicia y, concretamente, en la comarca de Ferrol.
Los representantes sindicales le trasladaron al alto cargo de la Consellería que dirige Francisco Conde su preocupación por la pérdida de empleos y el deterioro de las condiciones laborales que están generando las medidas adoptadas por el Gobierno central, que afectan a las plantas productoras de biocarburantes con aceites vegetales.
Amado y Fernández explicaron que el principal problema del sector es en estos momentos la demora en la asignación de cuotas de biodiésel para cumplir los objetivos mínimos fijados en la ley, un procedimiento que está en curso pero que, probablemente, no se resuelva hasta el verano. Entretanto, recordaron, las tres plantas de la comarca continuarán con su actividad productiva totalmente paralizada.
Los representantes de la Federación de Químicas de la CIG aseguraron que esta coyuntura es tanto más grave cuanto que estas empresas recibieron importantes subvenciones y facilidades de crédito, por lo que, insistieron, la Xunta de Galicia debería “presionar” de algún modo al Ministerio de Industria para que agilizase todo el proceso e impulsase un sector que, añadieron, permitiría profundizar en la diversificación industrial a través de la implantación de empresas de alimentación, cosméticos y fármacos.
Por otra parte, la CIG lamentó la rebaja de los objetivos mínimos de biocarburantes de un 7% a un 4,1%, reducción que aleja al Estado español de las pautas fijadas en la legislación europea para los próximos ejercicios.




















