REPORTAJE - MANUEL TOLEDANO Excluido social: “Empecé con la lectura porque al principio me daba vergüenza pedir”

De 9.00 a 13.45 horas se le puede encontrar todos los días, con frío, lluvia o buen tiempo, en la puerta del supermercado Familia de la calle del Sol, pidiendo una ayuda y leyendo un libro. Es Manuel Toledano, un hombre que, como muchos otros, tuvo la desgracia de quedarse sin trabajo y, tras “dar tumbos” por media España, llegó a Ferrol y se quedó, “porque es la única ciudad en la que las personas en mi situación tenemos garantizadas tres comidas al día”.
El hecho de que esté siempre pegado a un libro también tiene su historia. Según comenta, aunque siempre le gustó leer, cuando su vida cambió radicalmente y se vio obligado a pedir en la calle sentía vergüenza, por lo que se amparó en la lectura, que ahora ya le resulta imprescindible.
De ahí que cada día, de lunes a sábado, la imagen que ofrece sea siempre la misma. Sentado en el escalón de la puerta del supermercado, casi a ras del suelo, enfrascado en la lectura, con su mochila al lado y sobre ella una gorra en la que los viandantes depositan, de vez en cuando, alguna moneda.
Manuel Toledano tiene 51 años y nació en Córdoba. A los 12 años se trasladó con sus padres a Barcelona, terminó la EGB y cuando tenía 14 comenzó a trabajar, primero de dependiente en un comercio y después de camarero. Se casó, tiene dos hijos que ya son mayores de edad y cuando hace cinco años se separó, su exesposa se quedó con el bar que regentaban ambos en la Ciudad Condal.
Fue entonces cuando, según comenta, comenzó a “dar tumbos” en busca de trabajo, sin éxito. Tiene cotizados 25 años a la Seguridad Social, pero no percibe ningún tipo de prestación.
En su recorrido por la geografía española pasó por diferentes ciudades y poblaciones, pero no se asentó hasta llegar a Ferrol, en donde lleva ya más de dos años. “Paraba en albergues, pero, como mucho, solo te ofrecen alojamiento y comida por tres días, como transeúnte”, señala, añadiendo que se quedó en esta ciudad “porque aquí tengo garantizado el desayuno, la comida y la cena”. No obstante, precisa que si le surgiera un trabajo en cualquier punto de España, se trasladaría sin pensarlo.
Manuel Toledano duerme en la pensión La Parra, donde también desayuna los alimentos –pan, leche y galletas, fundamentalmente– que le regalan algunas personas a la salida del supermercado. La comida y la cena se la dan en la Cocina Económica, institución a la que está muy agradecido.
Por la tardes, a veces le surgen algunos trabajillos pintando un bar y arreglando enchufes en la pensión, y cuando no tiene nada que hacer se dedica a pasear.
La crisis actual también se está notando en las ayudas que recibe de los ferrolanos, que, dice, son muy solidarios. En la actualidad solo está recaudando entre seis y siete euros diarios, que únicamente le permiten hacer frente a los gastos de la pensión. Como a la vista está su afición a la lectura, también le suelen regalar libros.
Ayer, Manuel Toledano estaba leyendo “A la sombra del templo”, de Toti Martínez de Laza, una novela de intriga que versa sobre la Vitoria del siglo XVI. Las obras que más le gustan son las de suspense y se “ventila” una media de un libro por semana, mientras espera pacientemente que alguien deposite unas monedas en su gorra para poder seguir subsistiendo.






















