
Agentes de la Guardia Civil adscritos a las Unidades de Policía Judicial de Pontevedra y A Coruña, en el marco de una operación conjunta, detuvieron el pasado fin de semana a cuatro hombres que formaban parte de un grupo criminal dedicado a la comisión de robos con violencia en viviendas habitadas. Tres de los arrestos se produjeron en Pontevedra y uno en A Coruña.
Los detenidos, todos de nacionalidad española, son vecinos de Arcade y de A Coruña, tienen entre 24 y 53 años y están acusados de delitos de robo con violencoa, robo con fuerza, tenencia ilícita de armas de fuego, detención ilegal y resistencia grave a los agentes de la autoridad policial.
Los responsables de la investigación han podido constatar que algunos de los detenidos ya tenían antecedentes policiales por hechos similares y ahora se considera que los cuatro podrían estar relacionados con con robos cometidos en las localidades coruñesas de Pontedeume y Cedeira, así como Paredes, Tomeza, Arcade y Sanxenxo, en la provincia de Pontevedra.
Por lo que atañe a esta comarca, se trata del asalto del que fue víctima el párroco de Santiago de Pontedeume, José Ramón Cascón Raposo, en la madrugada del pasado día 5 de octubre. Los ladrones irrumpieron en el dormitorio del sacerdote, le enfocaron a los ojos con una linterna sin darle tiempo a encender la luz y lo maniataron, coaccionándolo para que les facilitara el número de su tarjeta de crédito. Entre otros efectos se llevaron el teléfono móvil y un ordenador portátil, dejando al cura maniatado. Tardó más de dos horas en desprenderse de las ligaduras.
En el caso de Cedeira, se atribuye a esta banda organizada el robo perpetrado en un antigua casa rural que en la actualidad está habitada por una familia.
mismo "modus Operandi"
La investigación de la Guardia Civil, que se inició a principios del pasado mes de octubre, permitió determinar que en varios de los hechos cometidos se repetía el mismo patrón delictivo. Así, los robos se cometían a altas horas de la madrugada, las víctimas estaban en el interior de las viviendas y los asaltos se producían con especial violencia, además de recurrir casi siempre a las amenazas de muerte dirigidas a las víctimas o a sus familiares, de los que conocían algunos detalles de su vida.
El dinero y las joyas eran su principal botín y las víctimas solían quedar atadas y amordazadas antes de que los asaltantes dejasen el domicilio.
Los ahora imputados utilizaban para sus fechorías armas de fuego y porras eléctricas para amenazar a los moradores de las casas.
armas
El operativo de la Guardia Civil estuvo dirigido por los Juzgados de Instrucción números 2 y 3 de Pontevedra, que acordaron realizar dos registros domiciliarios en los que se lograron intervenir gran cantidad de objetos provenientes de los robos y medios de ocultación tales como pasamontañas, una careta de plástico que fue reconocida por una de las víctimas, una porra eléctrica, tres armas de fuego, dos pistolas y una escopeta de cañones recortados.
En el registro que se llevó a cabo en los vehículos que utilizaban los ahora detenidos también se descubrieron objetos tales como guantes, pasamontañas, palancas y linternas, entre otros.
Tras ser puestos a disposición de los juzgados que instruyen las presentes diligencias, tres de los detenidos ingresaron en los centros penitenciarios de Pontevedra y A Coruña.






















