
Por fin el Racing avista tierra firme tras meses a la deriva. Parecía condenado al naufragio el equipo ferrolano, en posiciones de descenso a Tercera desde finales de enero. Sin embargo ahora, con la travesía a punto de finalizar, se encuentra a solo dos puntos tanto de la plaza que obliga a ganar una eliminatoria para mantenerse a flote –o sea, continuar en la categoría– como de las que lo garantizan directamente. Y en el Valladolid B, al que se enfrenta esta tarde –17.00 horas, A Malata– tiene un rival directo por el mismo objetivo, así que una victoria le permitirá adelantarlo y cobrar ventaja en su intento de no hundirse.
Depende ahora de sí mismo el Racing para conseguir la permanencia, pero su delicada situación clasificatoria hace que cualquier percance pueda tener unas consecuencias fatales. Así que, partiendo de la base de que tres victorias en otros tantos partidos –los que restan de campeonato– lo mantendrán en la categoría, su intención es ir sumándolas una a una. Empezando por el partido de esta tarde, en el que espera hacer valer su fortaleza como local –ha vencido en los últimos cinco encuentros que jugó en A Malata– para dar un paso más que importante.
Conoce el Racing el guion de lo que necesita de anteriores partidos en A Malata, en los que la exigencia no era la misma pero sí parecida: mantener la portería a cero, aprovechar las ocasiones de que disponga, reducir el número de errores... Sin embargo, el hecho de que el rival sea un filial puede cambiar las cosas. Esta vez enfrente tendrá el equipo ferrolano un puñado de jóvenes jugadores escogidos, de gran calidad y mucho ritmo a la hora de jugar. Sin embargo, en vista de que el partido es casi a vida o muerte, el cuadro verde tratará de demostrar su experiencia.









