
El buque granelero “Cape Baltic”, que sufrió daños en su casco como consecuencia de un accidente frente a las costas de Gijón en la madrugada del pasado 28 de enero, no podrá venir a reparar a la ría de Ferrol. Aquí está el dique seco más cercano para acoger sus 289 metros de eslora, pero Navantia lo tiene ocupado y ha tenido que rechazar la obra.
Según denunció ayer el presidente del comité de empresa de Navantia Ferrol, Ignacio Naveiras, el área de carenas de la ría ha perdido ya, en los cuarenta días que llevan transcurridos de este año 2013, un total de seis contratos bien por la saturación de sus instalaciones bien por las limitadas dimensiones de su mayor dique, el número tres. La situación, señaló el representante de los trabajadores, demuestra la urgente necesidad de dotarse del nuevo dique flotante, un proyecto que concita el unánime apoyo de las fuerzas políticas, sindicales y empresariales de la comarca pero que se topa, ahora, con el argumento de la SEPI y Navantia de que es incompatible con el veto de Bruselas y las leyes comunitarias sobre competencia.
Como se recordará, los estudios realizados por la propia Navantia confirmaron lo que señaló anteriormente el informe del Colegio de Ingenieros Navales y Oceánicos de Galicia, en el sentido de que la infraestructura tendría mercado suficiente. Se estima, de hecho, que permanecería ocupado entre 280 y 300 días al año.
El área de reparaciones en la ría de Ferrol obtuvo, entre los años 2008 y 2011, más de 14 millones de euros de beneficios. El funcionamiento del nuevo dique significaría 500 empleos más en el área de carenas.




















