
Después de derrotar al Rápido de Bouzas, y tras los resultados previos a su partido frente el Cerceda, al Racing le surgía la posibilidad de igualar a puntos con la plaza de promoción de permanencia si era capaz de ganar en el feudo del colista. Pero el equipo ferrolano no fue capaz de imponerse a un rival virtualmente descendido a Tercera y por eso, a seis jornadas para el final del campeonato liguero, sigue estando entre los cuatro últimos. Uno de los capitanes, Diego Maceira, reconoce la decepción que eso suponer, pero mantiene la fe en acabar consiguiendo la permanencia en Segunda B.
¿En qué estado de ánimo deja al equipo el empate conseguido frente el Cerceda?
Es pronto para superarlo, pero seguir anclados en el recuerdo de ese partido no nos va a ayudar. El equipo tenía marcado el encuentro como uno de los que tenía que sacar adelante, sobre todo por volver a ganar fuera de casa, que es algo que nos está resultando complicado. Pero no fuimos capaces de sacar los tres puntos, así que ya hay que pensar en el Toledo, lo que está en nuestra mano. Será un duelo a vida o muerte.
¿Cómo se lleva estar en el filo de la navaja continuamente?
Con resignación. Ante el Cerceda teníamos la posibilidad de igualar a puntos con varios rivales que están por encima y coger moral de cara lo que queda de campeonato, pero no lo logramos y por eso vamos a vivir una semana más de tensión, de presión, de saber que no puedes fallar en casa para seguir vivo hasta el final.
¿Desgasta la irregularidad que está demostrando el equipo a lo largo de la temporada?
Sí que desgasta... No solo a nivel clasificatorio, sino que la irregularidad que marca esta temporada, el no ser capaces ser constantes a la hora de sumar puntos, genera un desgaste mental grande. Pero si bajamos los brazos y nos lamentamos de los puntos que debimos sacar, estamos muertos. No queda otra que resignarse, ir semana a semana y olvidar lo de la anterior.
¿Confían en que los partidos de casa le acaben dando al Racing la permanencia?
Siempre estamos en función de los resultados de los otros y, aunque cuando tú no ganas los rivales no se escapan, cada vez quedan menos jornadas y las opciones se reducen. Estamos obligados a hacer casi un pleno en casa para tener alguna opción de salvarnos. Pero no podemos agarrarnos solo a eso. Lo que pasa es que nos está costando un mundo competir fuera: ir arañando puntos en esta situación sabe a poco.
¿Qué es peor: no ganar fuera desde septiembre o no haber encadenado dos victorias?
Es más grave que no hayamos podido ganar dos partidos seguidos. Hay temporadas en las que algunos equipos, sin ganar fuera, son capaces de salvarse. En nuestro caso, en la primera vuelta no éramos solventes en A Malata. Ahora que lo hemos conseguido, no somos capaces de hacernos fuertes fuera ni de tener continuidad, algo que los rivales sí están haciendo y que es clave para escapar de abajo. Para nosotros es una losa no ser capaces de competir lejos de A Malata, pero no podemos lamentarnos si no agarrarnos a lo de casa.
¿Mientras siga habiendo vida sigue habiendo esperanza?
Por supuesto. Hace unas semanas estábamos en una situación bastante peor, a ocho puntos de la salvación directa. Pero el equipo luchó con sus armas, se rehízo y llegó a tener en su mano la posibilidad de empatar con la plaza de promoción de permanencia. Pero mientras que los rivales no se escapen y sigamos teniendo esas posibilidades, a nosotros nos beneficia. Pero si esta semana no somos capaces de ganar al Toledo habrá poco que hacer. Hay que asumir el partido como lo que es, una final, y si no somos capaces de ganar a un rival directo será la sentencia de la temporada.









