De Ortigueira a Miami: uno de los centros en la diáspora que mantiene viva “a galeguidade”
Fundada por exiliados desde Cuba en 1972, la Casa de Santa Marta mantiene vivas las raíces del municipio al otro lado del Atlántico

La historia de la Casa de Santa Marta de Ortigueira de Miami, en Florida, refleja más de un siglo de lucha de los emigrantes gallegos por preservar su identidad cultural, desde su época dorada en Cuba hasta su obligado exilio estadounidense. La reciente visita a las instalaciones del secretario xeral da Emigración, Antonio Rodríguez, ha vuelto a poner bajo el foco una de las instituciones más singulares de la diáspora española. Reconocida formalmente como un centro colaborador “da galeguidade”, la entidad cuenta en la actualidad con unos 400 asociados, más de la mitad de origen gallego.
La historia de esta sede norteamericana no puede entenderse sin mirar previamente al Caribe. Todo comenzó en 1928, cuando el ortigueirés Antonio Couzo García fundó la Sociedad Naturales de Ortigueira en La Habana. Aquellos primeros emigrados que cruzaron el Atlántico “una de las asociaciones que tuvo mayor poder cultural y e incluso económico de toda la emigración”, explica el cronista oficial del municipio, Carlos Breixo.
Cabe señalar, además, que el impacto de estos emigrantes en su tierra natal fue encomiable. A pesar de haber llegado a Cuba con formación básica y de tener que apuntarse a “escuelas nocturnas para perfeccionar sus conocimientos”, expone Breixo, lograron un estatus que les permitió enviar importantes cantidades de dinero a Galicia. Según detalla el historiador, con esos fondos se logró “la ayuda para construir cementerios, reparar iglesias y sobre todo, las escuelas”, demostrando que “la emigración en Cuba hizo lo que no hacía el Estado español en su día porque no podía”.
Este “poderío” quedó patente a finales de la década de 1940 y principios de los 50, cuando la Sociedad construyó y costeó íntegramente “un panteón enorme que está en el cementerio Colón de La Habana, que tiene capilla incluida”. Este mausoleo de lujo, que contaba con varias plantas subterráneas, fue diseñado para que pudieran ser enterrados los más de 23.000 asociados que la entidad llegó a aglutinar. Entre las personalidades que descansan allí figura el ortigueirés Ramón Armada Teixeiro, uno de los grandes intelectuales de la diáspora, impulsor de la fundación de la Real Academia Galega y coeditor en 1885 de “A Gaita Gallega”, la primera revista publicada íntegramente en gallego en la emigración.
El triunfo de la Revolución Cubana, expone Breixo, alteró drásticamente el destino de los gallegos. Ante las complejas “circunstancias políticas y sociales y económicas a principios de los 70 por el régimen de Castro”, la comunidad se vio abocada al exilio. Antonio Couce lideró nuevamente a sus compatriotas y, tras trasladarse a Florida en 1971, impulsó la inauguración del actual edificio de la Casa de Santa Marta de Ortigueira en Miami, en 1972.
Objetivos
Concebida en sus primeros estatutos como una filial independiente de la casa original habanera, la institución miamense tenía como prioridad “unir en una hermandad” a los antiguos socios residentes en Estados Unidos y a los originarios de la comarca gallega. Rápidamente se erigió como el mayor centro gallego y español del sur de Florida. Para mantener viva la cultura propia, la sociedad impulsó un restaurante con gastronomía tradicional, fundó el “Ballet español de la Casa de Santa Marta de Ortigueira” y organizó el coro Aires da Terra, integrado por 22 voces. En 1982, su influencia cultural los llevó a editar “El Heraldo Hispano Americano”, que llegó a contar con una tirada de un millar de ejemplares

Hoy en día, sobre la fachada del edificio de Miami todavía “rezan” orgullosas las armas de Ortigueira: “las ortigas y los aguillones”, explica el cronista. En su interior, las paredes exhiben una gran panorámica antigua de Ortigueira y los escudos de las cuatro provincias gallegas. El prestigio institucional del centro se mantiene intacto, habiendo llegado a recibir la visita de los Reyes de España, Felipe y Letizia, expone el historiador. En el encuentro celebrado este pasado 13 de febrero, el secretario xeral Rodríguez Miranda y la actual directiva intercambiaron impresiones sobre esta etapa actual y sus futuros proyectos.
Vínculos
El cronista ortigueirés explica que, en la actualidad, “muchos de los socios son descendientes de personas que emigraron desde Ortigueira” y el vínculo con Galicia sigue vigente. “Estamos recibiendo muchísimas solicitudes de gente que busca partidas de bautismo, partidas de registro civil para poder acreditar sus raíces”, comenta el cronista, remarcando el mérito de aquellas generaciones fundadoras de estas instituciones, que prácticamente dieron un salto al vacío para buscar el porvenir. “Tardaban las cartas con las noticias de que un barco había llegado a La Habana casi dos meses. No había posibilidad de saberlo antes”, expone. Y es que la Casa de Santa Marta de Ortigueira en Miami es la muestra viva de una época que “se escribió en algunos casos con gotas de sangre. Sudor, muchísimo. Pero también con gotas de sangre”, resalta el historiador.











