El crispa-virus
La OMS ha resuelto una crisis sanitaria de gestión compleja y potencialmente muy peligrosa, en la que España ha jugado el papel más relevante, actuando como cabía esperar de un país avanzado y con una sanidad muy eficiente, recibiendo los parabienes internacionales. Los que no han estado a la altura de las circunstancias han sido los políticos de la oposición y el presidente canario quienes, más por maldad que por pánico, han pedido dimisiones desde el primer momento y han querido asustar a la población, la cual, en general, ha respondido con actitud serena y solidaria. Imaginemos que, con el Partido Popular y Vox en el Gobierno central, hubiéramos incumplido nuestras obligaciones como país miembro de la OMS desviando el barco a otro país: sería una doble declaración de insolidaridad y de insolvencia sanitaria, especialmente grave tratándose de la segunda potencia turística del planeta.
