Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

Otro castigo a los trabajadores

Este gobierno de Sánchez que se autoproclama “el gobierno de la clase trabajadora” nos tiene preparado un nuevo rejón dedicado a las clases medias (lo que queda de ellas) y las clases trabajadoras. Como en Moncloa y alrededores no sufren el coste de la vida, parecen no enterarse de las enormes dificultades que tenemos para llegar a fin de mes llenando la nevera.

Jamas tanto dinero dio tan poco de sí a la hora de ir al mercado. Antes, con diez mil pesetas te comprabas medio supermercado ahora, con su equivalente, sesenta euros, no necesitas ni bolsa, los cuatro artículos que puedes adquirir los puedes portar en la mano.

Presume el gobierno de la macro economía pero obvia la realidad de las economías familiares que son la realidad de nuestras casas. En junio, es decir ya, el IVA de la energía y el gas duplicará su coste, pasando de un 10% al 21% y en julio, la subvención a los carburantes finalizará lo que hará superar con creces el precio del litro por encima de los dos euros. Preparen sus carteras porque nadie se librará de este nuevo rejón que se unirá a los levados impuestos que pagamos y que el gobierno se niega a deflactar lo que viene a significa que su sueldo dará más aún, si cabe, menor capacidad adquisitiva para los ciudadanos. Eso sí, parece haber dinero de sobra para seguir repartiéndolo por el mundo adelante porque, no sé si lo saben, estamos pagando el metro de Egipto o diversas entidades marroquíes y, todo ello, con nuestros impuestos. Y así cada día con un nuevo sablazo a las clases populares cuyo cabreo ya desborda.

Otra de las cuestiones que nos ocupó esta semana fue el famoso viaje de Ayuso a Méjico. La izquierda asilvestrada ya no tiene suficiente con la guerra civil y retrocede hasta el siglo XVI para afear la conducta de Hernán Cortés de quien, al parecer, hemos de avergonzarnos al igual que de Cristóbal Colón, una locura que aquellos que han leído poco, pretenden explotar buscando argumentos para mantener la tensión. Ya les digo yo que en las calles de España ese debate no existe, pero la izquierda pretende seguir sembrando odio a cuenta de nuestra historia a la que manipulan sin ningún pudor.

Pues bien, a todos estos que están tan preocupados por el coste del viaje de Ayuso no les preocupa nada el coste de los viajes en Falcon del presidente y sus ministros, aunque jamás explicaron ni sus costes ni los pasajeros que vuelan a nuestra costa y son cerca de cincuenta viajes oscuros que, por supuesto, pagamos todos.

Y finalmente, mañana se celebran las elecciones andaluzas en las que la Demoscopia anuncia una catástrofe para los socialistas y una victoria clara y contundente del Partido Popular, un crecimiento moderado de Vox y una extrema izquierda que lucha por tener grupo parlamentario si juntan cuatro o cinco escaños. Ya son varias las derrotas socialistas, Aragón, Castilla León, Extremadura y ahora Andalucía. Moncloa ya está anunciando que el resultado de estas elecciones no guarda relación con las políticas de Sánchez, otra mentira que querrán colarnos en forma de “relato”.

La señora Montero ha sido sacrificada por Sánchez como antes lo fue Pilar Alegría y como lo será, si llega, Óscar López en Madrid. Sánchez manda a sus peones a la muerte porque quiere controlar el partido por encima de todo, síntoma claro de que prevé una derrota en elecciones generales pero que no piensa irse y, para ello, debe tener el control de aparato, con pucherazo o sin él.

El Partido Socialista está quedando reducido a la nada de la mano de Sánchez y de los “sanchistas” que son ya una caricatura de la orquesta del Titanic, ellos se aferran a los sillones mientras el PSOE se hunde. Montero, que no dejó su escaño en Madrid porque quiere volver y huir de Andalucía, ya tiene su billete del AVE Sevilla- Madrid, abandonando su tierra y enterrando sus promesas vacías a los andaluces.