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Tres vergüenzas y un sin vergüenza

Empecemos por Venezuela. Aunque es verdad que muy poco pobladas, se produjeron estos días algunas manifestaciones en contra de la actuación americana en Venezuela. En estas no era posible encontrar a un solo venezolano. Al tiempo pudimos ver manifestaciones multitudinarias plagadas de venezolanos que celebraban la actuación de Trump y le mostraban gratitud. Los primeros, convocados por el partido comunista, republicanos separatistas y los restos de Podemos o Sumar que ya no sé cómo se llaman, protestaban, entiendo, en defensa de un dictador vinculado al narcotráfico, represor, torturador y asesino de opositores políticos. Es lógico, cuando el dictador es de izquierdas los asilvestrados izquierdistas lo disculpan y protegen. Eso sí, estos progres de salón no viven en esos países comunistas, con hambruna, cortes eléctricos permanentes y sin libertad. Los segundos, que llevan aguantando la dictadura veintisiete años y ocho millones de ellos han tenido que huir de su país, celebran ver una luz al final del túnel, recuperar su democracia y devolver a su país, inmensamente rico por naturaleza, la pujanza que, en otros tiempos disfrutó. Estos no vieron la dictadura por televisión, la sufrieron y, aún la sufren, en sus carnes. Los que ahora reclaman el derecho internacional, se olvidaron de ellos, de los derechos de los venezolanos, cuando les robaron las elecciones, al contrario, aplaudieron y lo celebraron. Ahí están los Zapatero, los Monedero, los Iglesias y mucho me temo que esta lista engordará en poco tiempo con nombres muy conocidos en España que se han forrado del brazo del dictador. ¿Quién dio carta de naturaleza a Zapatero para tratar con un gobierno dictatorial? ¡El sin vergüenza!

Sigamos con Junqueras, el republicano separatista condenado e indultado y que, aún hoy, sigue inhabilitado por sentencia firme. A este personaje se le recibe en Moncloa y no sabemos en calidad de qué. No representa a ninguna institución, pero, amigos, lidera un partido que tiene un puñado de diputados que son el sostén de Sánchez en la presidencia del gobierno. Con él se trató un regalo de cinco mil millones para Cataluña y ese dinero, lógicamente, saldrá de quitárselo a otras autonomías más pobres, en definitiva, del bolsillo de todos los españoles, del suyo también, que lo sepa. Pero como desde hace siete años nos tratan como tontos, nos dicen que eso es bueno para todos. Hombre un poco tontos puede ser, pero tanto no. Un sin vergüenza la da a los separatistas catalanes lo que le pidan, todo con tal de seguir en el poder y engordar el pufo que va a dejar cuando haga la maleta y abandone el palacio. Rompen la igualdad y premian los privilegios para los más ricos, muy socialista todo ello.

Acabemos con la política exterior del gobierno. Ahora nos cogemos del brazo de Brasil, Nicaragua, Colombia, México y otros ejemplos de dictaduras comunistas con vínculos con el narco, todo un avance. Al tiempo nos enfrentamos con EEUU e incluso voces comunistas llegan a proponer romper relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Los mismos que atacaron a Israel, pero le siguen comprando armas, los mismos que abrazaron a Fidel Castro, los mismos que acuerdan con China y ven bien a Corea del Norte, esos que quieren que España siga los pasos de Venezuela y los consejos de Chávez cuando decía que “no nos interesa acabar con la pobreza, ellos nos votan y si se hacen clase media dejen de votarnos”. Pues bien, a todos estos también los protege en España un sin vergüenza. Hay donde elegir, pero a ustedes les dejo poner nombre a tal innoble sin vergüenza, apuesto a que coincidimos y… ¡acertamos!