Si el sentir general está de acuerdo en algo es en que Ferrol no está bien comunicado. Ya no se trata de la falta de autovías y autopistas sino de que no puede uno desplazarse en transporte público con eficiencia y con la seguridad de poder llegar al destino en tiempo y forma. Pero no solo estamos hablando de los modernos servicios ferroviarios de los que Ferrol ha quedado apartado, tanto en la antigua FEVE como en Renfe, sino también de lo que se refiere al servicio de transporte en autobús. Las quejas amainan algo en verano, pero llegado el curso escolar y la vuelta al trabajo es imposible defender que los usuarios y usuarias que acuden a coger el servicio a la hora prevista se queden en tierra, que se produzcan tales retrasos que se llegue tarde a consultas médicas, puestos de trabajo o universidad. Por no hablar de las averías, en pleno trayecto, que tampoco son nada infrecuentes.
