El alcalde de Ferrol y la regidora de Narón podían haberse fumado un puro, como se hacía en su día cuando se rubricaba un gran contrato. En su lugar, se han fumado la pipa de la paz. El acuerdo para la firma de un convenio que regule el sistema de saneamiento entre ambos, pone fin, sino a una guerra, sí a una batalla, prolongada en el tiempo.
