La PAU se acaba y la suerte está echada. Aunque siempre hay quejas o dudas sobre la claridad de los exámenes, se han reconocido ya fallos en la concepción de las pruebas de, al menos, Historia y Dibujo técnico. Que los alumnos se jueguen su futuro debería servir para que quienes elaboren los ejercicios se esfuercen bastante más.