“Lávate las manos” puede ser una de las frases más repetidas en los hogares y, a la vez, una de las que menos se practica. En algún momento, al crecer nos convencemos de que nuestra piel es autolimpiable o de que no hay bacteria que pueda con nuestras defensas. Atentos a la relevación: no es verdad. Agua y jabón. Garantía desde hace siglos.
