La marea lila llenó las calles de Ferrol con múltiples lemas y pancartas pero un único sentir, la necesidad de que la igualdad esté presente en todos los sectores de la sociedad. Por eso, el 8-M no pierde vigencia desde que se instauró oficialmente en los años setenta y, por desgracia, en muchas ocasiones llegan a tambalearse los avances adquiridos. El feminismo no es, ni debe ser, cosa de un día.