Los vecinos del edificio ruinoso que colapsó en la calle María ya están de nuevo en casa, tras el tremendo susto y la suerte de que el derrumbamiento interior no haya afectado a ninguna persona ni al edificio colindante. Ahora toca reflexión. No era nada nuevo el estado en el que se hallaba el inmueble, con denuncias vecinales desde hace más de 15 años, expedientes del Concello y órdenes de ejecución. La constructora propietaria iba a actuar en enero...demasiado tarde. Que el casco antiguo de la ciudad esté viejo de verdad y haya viviendas que se vengan abajo en su totalidad o con la caída continua de cascotes ya no es cosa de particulares que no pueden permitírselo, como se ha achacado en ocasiones. Lo importante es el mantenimiento, debe ser una exigencia de las administraciones, porque los procesos posteriores son lentos y, por desgracia, pueden costar vidas.
